Presume de la viabilidad económica de su explotación de hortalizas gracias a una estrategia que combina rotación de cultivos y coordinación comercial para atender las demandas del mercado
En la gestión empresarial de una explotación agrícola, la planificación funciona como una guía preparatoria para organizar tareas, tomar decisiones de forma anticipada y establecer objetivos productivos, minimizando costes y alineando recursos y esfuerzos para adaptar la oferta a la demanda en cada momento. Con esta fórmula, que exige un estudio pormenorizado de la finca y un calendario con los productos a cultivar, el productor de Lanzarote, Aday de León Acuña, que siembra tomate, calabacín y batata en el municipio de Tinajo, asegura que ha logrado minimizar las pérdidas en producción y rentabilizar “al cien por cien” su actividad.

En su estrategia por ser lo más eficiente posible, de León trabaja con la técnica ancestral de rotación de cultivos de la mano de la comercializadora de frutas y hortalizas J.C. Viñas. “Formar equipo con su propietario, César Viñas, un agricultor profesional con un enorme conocimiento y amplia experiencia en agricultura, me ha permitido aprender de sus enseñanzas y hacer las cosas bien, de manera coordinada. Negociamos productos y kilos y las dos partes salimos ganando”, sostiene este productor que tiene a su cargo a tres empleados.
La rotación de cultivos, que alterna diferentes plantas en cada temporada, evita agotar los nutrientes del suelo, aumenta la vida microbiana y mejora el control sobre las plagas y enfermedades al romper su ciclo biológico, entre otras ventajas. Para que el sistema funcione, debe adaptarse a cada explotación mediante un plan minucioso donde se contemplen todas las variables que afectan a los cultivos (producción, mano de obra, mercado…).
“Con la comercializadora negociamos productos y kilos y las dos partes salimos ganando”, Aday de León
La especialización en tres cultivos (tomate, batata y calabacín) permite a De León un dominio de la técnica en producción y mayor eficiencia económica, aunque próximamente tiene pensado introducir un nuevo producto para ampliar su oferta de hortícolas. De momento, está realizando estudios preliminares para probar su desarrollo y viabilidad y, cuando esté seguro de que funciona, lo sacará a la venta.
Carencias hídricas y normativas europeas
La actividad agraria de Lanzarote ha vivido sometida a fuertes restricciones de agua de riego desde hace casi cuatro años tras la Declaración de Emergencia Hídrica en la isla. La prórroga de esta medida excepcional hasta enero de 2027 permitirá acelerar las obras pendientes en materia hidráulica para corregir los graves problemas de desabastecimiento, pérdidas en redes y cortes de suministro que obligó a los agricultores a tener que regar con cubas para mantener sus cultivos.
Sobre la evolución de esta problemática, De León señala que “hay que ser honestos, tenemos muchas carencias en infraestructuras hidráulicas, pero ahora estamos en la gloria comparado con la situación vivida hace cuatro años atrás”. Y añade: “hemos mejorado. Ahora el sector tiene una mayor disponibilidad de agua y más apoyo institucional y eso se agradece”.
Mientras se resuelve la situación, este empresario pone el foco en la protesta compartida con el conjunto del sector agrario de Canarias sobre la nueva era de la agricultura moderna que impone la Unión Europea a través de la Agenda 2030. Cambios a los que los productores no se niegan, pero consideran inviables de ejecutar en los plazos establecidos sin considerar alternativas eficaces a la reducción de fitosanitarios de síntesis para el control de plagas y enfermedades mientras las importaciones de terceros países campan a sus anchas en los mercados comunitarios con sustancias prohibidas en la UE.
“Ahora estamos en la gloria comparado con la situación vivida hace tres o cuatro años atrás cuando teníamos que regar con cubas”, señala este productor.
“Estamos de acuerdo en el bienestar humano, animal y medioambiental, pero tenemos que competir en igualdad de condiciones. Si a nosotros nos restringen el uso de fitosanitarios, a los productores de Marruecos también”, sostiene este productor que critica que la Agenda 2030 “parece más pensada para desviar la agricultura europea hacia las regiones extracomunitarias”.

Otra queja recala en los elevados costes de producción soportados por el sector agrario de la isla en parte debido a la doble insularidad que ni siquiera la compensación al transporte de mercancías es capaz de aliviar. Recuerda que la agricultura en Lanzarote tiene que lidiar con dos inconvenientes más. Uno, es la prohibición de construir invernaderos para evitar un impacto visual, debido a la declaración de Reserva de la Biosfera. “Vivimos del turismo y de nuestro paisaje y estoy de acuerdo en que debemos protegerlo, pero no deja de ser un impedimento a la hora de producir”, que se agrava con la negativa de los seguros agrarios a prestar cobertura a las explotaciones además con dificultades para acceder a el agua de riego.
El segundo inconveniente es el uso de picón, material volcánico que, si bien ayuda a proteger y a preservar la humedad del suelo, dificulta el empleo de maquinaria y obliga a un manejo más artesanal de los cultivos. De León defiende la calidad del producto local y cree que “Canarias debe tener su propio granero porque, si un día, nos cierran los puertos, no tendremos que comer. Solo hace falta que no compliquen dedicarse a la agricultura, nos dejen trabajar y no ninguneen a quienes nos dedicamos a esta actividad. Los agricultores también somos empresarios”.


