En busca de la huella dactilar de la higuera tradicional de La Palma 

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El Cabildo Insular activa un programa integral de recuperación y revalorización de este frutal que aspira, en el futuro, a poder identificar, mediante un estudio genético, que los higos de la isla son únicos y singulares.

Determinar, a través de un estudio genético, si la higuera tradicional de La Palma posee una huella dactilar única y, por tanto, es diferente al resto de variedades cultivadas en Canarias y en otros territorios de la Península contribuiría no solo a su identificación, sino también serviría de antesala para solicitar una protección legal específica como una Denominación de Origen Protegida (DOP). Es la meta que, a muy largo plazo, se ha marcado el Cabildo Insular como colofón a un proyecto integral, iniciado en 2025, que en sus primeras fases se va a centrar en tres líneas de trabajo: un ensayo agronómico, cesión de plantas a los agricultores y evaluación sensorial participativa. Rescatar de la marginalidad a este frutal, vendría a compensar de alguna manera su papel en la subsistencia de la población de la isla en el pasado, mientras se deja la puerta abierta a la posibilidad de optar a una nueva actividad económica especializada dentro de la agricultura local.

“Contar con higueras propias, identificadas genéticamente, nos permitiría comercializar un higo que forma parte de nuestra soberanía alimentaria local. Por el reducido tamaño de nuestras explotaciones y producciones, nunca vamos a poder competir con gigantes comerciales, pero si logramos diferenciarnos aportaremos valor añadido a este producto y tal vez algunas familias de agricultores se pueden dedicar en el futuro a esta actividad de forma profesional o como renta complementaria”, sostiene Alberto Paz, consejero de Agricultura de La Palma.

Un productor valorando la calidad de los higos cosechados. Imagen cedida.

Para poner en marcha esta iniciativa, la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca, Soberanía Alimentaria y Bienestar Animal de La Palma, promotora de este proyecto de la mano del Centro de Agrodiversidad de La Palma (CAP), gestionado por la Sociedad de Desarrollo de La Palma (Sodepal), ha partido de una colección viva de 29 variedades de higueras tradicionales conservada en la finca de Las Nieves desde 2009 que actualmente son objeto de estudio.

“Contar con higueras propias, identificadas genéticamente, nos permitiría comercializar un higo que forma parte de nuestra soberanía alimentaria”, Alberto Paz, consejero de Agricultura del Cabildo de La Palma.

La primera línea de trabajo, que arrancó con la siembra de una nueva colección de 78 árboles de diferentes variedades en una parcela de la Central Hortofrutícola, ha servido para investigar el comportamiento agronómico de la higuera. Para ello se han llevado a cabo prácticas experimentales de poda y conducción, abonado, haciendo especial hincapié en la medición de las necesidades hídricas de los árboles, mediante sensores de humedad, teniendo en cuenta que la disponibilidad de agua para riego en la isla se ha resentido en los últimos años debido a la sequía.

La segunda parte del proyecto se ha centrado este año en la transferencia del material vegetal (320 plantas de un total de 400 obtenidas) repartidas a cinco agricultores profesionales y otros particulares, número que se espera aumente de cara a 2027 ante la creciente demanda. Se cuenta con fincas colaborativas repartidas por diferentes municipios a las que los agentes de extensión agraria visitan para realizar un seguimiento del cultivo y comprobar su evolución sobre el terreno.

Paralelamente, se ha llevado a cabo una cata sensorial participativa con un grupo de productores, restauradores, personal técnico y personas interesadas para conocer su valoración sobre la calidad de los higos cosechados, las diferencias según variedades y zonas cultivadas en cuanto aspecto, tacto, sabor, textura, así como su utilidad en restauración, venta directa, autoconsumo o secado. Esta última línea de acción pretende de alguna manera seguir los pasos de la Asociación de Productores de Higos y Almendros de El Hierro. De momento la intención es compartir conocimientos y material vegetal.

Ya se han realizado algunas pruebas preliminares, mediante deshidratación y liofilización, pero los resultados obtenidos no han sido tan óptimos como se esperaban, según apunta el consejero. Por ahora el método más efectivo de secado de la fruta sigue siendo el tradicional: tendidos al sol y conservados en baúles o cajas de madera durante el invierno.  

Una de las higueras en estudio para conocer su comportamiento agronómico. Imagen cedida.

El abandono del cultivo

La higuera tradicional de La Palma, presente principalmente en las zonas de costa, se terminó abandonando por la presencia de varias plagas, entre ellas la mosca del higo (Silba adipata) cuyas larvas se alimentan del interior del fruto provocando su pudrición y la caída antes de llegar a madurar arruinando por completo las cosechas. En municipios como Fuencaliente o Puntagorda quedan todavía algunos vestigios de este frutal cuyas pequeñas producciones se comercializan en los mercadillos de la isla de forma puntual cuando llega la temporada, por lo general coincidiendo con los meses de verano y otoño.

Un estudio agronómico permitirá conocer el comportamiento del frutal mientras se analizan las diferencias sensoriales entre variedades de higo.

Al ser un cultivo de secano, tolera bastante bien los periodos de bajas precipitaciones. Además, su facilidad para adaptarse tanto a suelos ricos como pedregosos y áridos, la convierten en una especie de frutal de interés para su rescate y revalorización. Falta saber si se trata de un fruto único y singular como se espera.

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