Su tecnología, mediante la síntesis de feromonas, permite reducir el uso de fitosanitarios y las pérdidas de producción. Se ha especializado en trampas convencionales e inteligentes donde destaca el modelo Ecobertura Smart Trap
Utilizar la biología como inspiración para reproducir los olores que los insectos utilizan como lenguaje para comunicarse e interactuar, ya sea para atraer a sus parejas o localizar una fuente de alimento. Sobre esta base, la empresa Ecobertura ha desarrollado en los últimos diez años un catálogo de feromonas agrícolas y forestales, centrando sus esfuerzos en incorporar soluciones para los cultivos más representativos del Archipiélago como plátano, papa, viña o papaya, entre otros, además de diferentes modelos de trampas para el uso de dichas feromonas. El objetivo de estos trabajos es monitorizar y controlar la presencia y presión de las plagas, además de reducir el uso de fitosanitarios, en línea con las exigencias europeas en sostenibilidad (medioambiental y de salud) sobre la que pivota la agricultura moderna.
Sus fundadores, el Doctor en Química, Fernando Pinacho y la experta en ventas y estrategia, Iratxe Guerequiz, hacen un balance positivo de su intensa trayectoria profesional en esta década, festejando el salto cuantitativo y cualitativo de sus investigaciones reconocidas con la certificación Sello Pyme Innovadora. No solo han logrado ampliar su catálogo de feromonas de las cuatro iniciales hasta las 38 actuales, sino que se han convertido en referentes, al ser los únicos de Canarias que dominan esta técnica.
Los buenos resultados obtenidos han generado confianza en el sector agrario, así como en los organismos y entidades públicas y privadas, regionales y nacionales, que han apoyado con financiación sus proyectos como el Gobierno de Canarias, la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (ACIISI), la Sociedad de Desarrollo Económico de Canarias (SODECAN), Empresa Nacional de Innovación (ENISA) y el Centro para el Desarrollo Tecnológico (CDTI), entre otros.
La trampa inteligente facilita información a tiempo real, evita desplazamientos innecesarios a la finca y ahorra tiempo, recursos y esfuerzo al agricultor.
“Hay tantas feromonas como insectos, aunque no todas están descritas, de ahí que esta metodología sea tan precisa y funcione como flecha-diana, nada que ver con la aplicación de fitosanitarios que eliminan la plaga, pero también los polinizadores y los enemigos naturales”, sostiene Guerequiz.
Pinacho y Guerequiz explican el minucioso trabajo detrás de estas réplicas. Lo primero es estudiar de manera exhaustiva el comportamiento del insecto, su ciclo biológico y maduración sexual, a través de su anatomía y de las glándulas que producen las feromonas. Una vez identificados estos compuestos, el siguiente paso es replicar estas sustancias en el laboratorio y ensamblarlas. En este punto interviene Ecobertura. “Como si de piezas de lego se tratara, se sintetizan los compuestos hasta construir la molécula que conforma la feromona”, señalan estos expertos. Posteriormente la empresa, en colaboración con el sector público y privado, profundiza mediante la realización de ensayos sobre las dosis, difusión y eficacia comparativa tanto en fincas ecológicas como convencionales independientemente de su extensión.
En paralelo a la producción de feromonas y en línea con el concepto agritech, que describe la aplicación de tecnologías innovadoras y digitales para mejorar la eficiencia, productividad y sostenibilidad en la agricultura, Ecobertura ha diseñado un novedoso modelo de trampa inteligente patentada “Ecobertura Smart Trap”, único en el mercado debido a su sistema de suelta de disco (autorecambio), destinado al monitoreo de lepidópteros y dípteros. Este dispositivo se encuentra desplegado en varios países dentro del proyecto europeo EUFAWREADY.

Esta trampa autónoma tiene la ventaja de facilitar al usuario la información sobre la incidencia y evolución de la plaga mediante cámaras que monitorean las capturas, así como nutrir dicha información con sensores de temperatura y humedad. Además, se facilita una aplicación móvil, que geolocaliza las trampas y procesa los datos obtenidos “facilitando información a tiempo real para poder tomar decisiones anticipadas y evitar desplazamientos continuos hasta la explotación lo que también supone un ahorro de tiempo, recursos y esfuerzo para el agricultor”, según matiza Pinacho. El usuario podrá consultar en la app toda esta información mediante gráficas, alertas y mapas de presión de plaga.
Paralelamente, la empresa ha trabajado, en colaboración con el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA) y el Departamento de Sanidad Vegetal del Gobierno de Canarias, en una trampa específicamente diseñada para la captura del Picudín de la palmera, (Diocalandra frumenti), patentada bajo el nombre de Palm Rocket Trap que se puede ver en la exposición temporal y gratuita sobre el olfato “Oler para Creer”, organizada por el IPNA-CSIC y Museos de Tenerife del Cabildo Insular, en el Museo de la Ciencia y el Cosmos de La Laguna que permanecerá abierta hasta junio de 2027.


