La sobreoferta de Países Bajos expulsó a las producciones locales del mercado europeo y obligó a cooperativas como Coagrisan a retirar cuatro millones de kilos de fruta.
Las empresas y los productores de tomate canario de exportación respiran con cierto alivio la recuperación de competitividad y rentabilidad tras el arranque en el mes de septiembre de la nueva campaña 2025-2026 cuando las condiciones del mercado (en los meses de noviembre y diciembre) les permitió aumentar el precio cerca de 1,20 euros por bulto de seis kilos respecto a la anterior temporada (2024-2025). Esta recuperación, según explica Marcelo Rodríguez, director general de Coagrisan, cooperativa agrícola ubicada en el municipio de La Aldea de San Nicolás (Gran Canaria) con más de 60 años de trayectoria en este sector, les aleja de lo sucedido el pasado mes de abril cuando la sobreoferta de Países Bajos forzó a una fuerte caída de los precios reduciendo sus ingresos y les obligó a parar en seco los envíos al exterior para evitar pérdidas mayores.
La decisión tuvo una consecuencia drást ica: la retirada de 4 millones de kilos de tomate que terminaron en la basura al no poder incorporarlos al mercado interior local debido a que las cadenas de distribución ya cuentan con contratos cerrados con sus proveedores y la disminución de la producción de 18 millones de kilos en 2024 a 14,5 millones en 2025. “No podíamos seguir enviando fruta cuando los precios del mercado no cubren nuestros costes de producción teniendo en cuenta que un bulto de seis kilos nos cuesta producirlo 2,5 euros mientras que ese mismo volumen se llegó a pagar a 2 euros, lo que afectaba negativamente a nuestros ingresos y era inviable de sostener”, apunta Rodríguez.
Los Países Bajos lideran la producción mundial de tomates gracias a la incorporación de alta tecnología en sus invernaderos que siguen un modelo eficiente, sostenible e innovador, lo que les permite obtener altos rendimientos por metro cuadrado empleando un bajo consumo de agua. Constituyen un fuerte competidor para España y, por ende, para los productores de tomate canario.
Pero, ¿qué sucedió a finales de 2025 para que los precios del tomate europeo cotizaran al alza? Un factor clave fue el retraso en las exportaciones marroquíes afectadas por la bajada de las temperaturas, la ausencia de horas de sol y la falta de abastecimiento de las casas de semillas, un cóctel que redujo un 6% los envíos a la ventajas competitivas, va comiendo terreno y ganando margen de maniobra a los productores europeos. UE durante el otoño cuando se contrajo el volumen comercializado un 23,7% respecto a la campaña anterior, según apunta el Ministerio de Agricultura. Pese a esta contracción puntual, el sector tomatero sigue mostrando su preocupación por el avance imparable de las importaciones del país aluí en los últimos años, así como las negociaciones entre la Unión Europea y Marruecos que buscan aprobar un paquete de ventajas arancelarias para los tomates del Sáhara Occidental con consecuencias impredecibles para esta actividad, de ahí las protestas del sector agrario en Bruselas en el mes de diciembre.
Marruecos seguido de Turquía son los principales proveedores externos de tomate al mercado comunitario generando una competencia desleal para los productores europeos en materia fitosanitaria, medioambiental, pero, sobre todo, laboral, tal y como apunta el director general de Coagrisan. “Contratar mano de obra en esos países es muy barato. Nuestros costes no son equiparables y por eso nos aventajan”, sostiene Rodríguez.
EL SECTOR CONFÍA EN SU CONTINUIDAD
La cooperativa Coagrisan confía en que su actividad productora, soportada por las ayudas del POSEI, se siga manteniendo en el futuro pese a la volatilidad de los precios de las últimas campañas y el efecto Atila de regiones como Marruecos que, con su poder de producción y sus
Para esta campaña 2025-2026, que se inició con retraso por la falta de agua, han introducido tres variedades nuevas de tomate más tolerantes al virus rugoso, uno de los más temidos en la actualidad por su efecto devastador sobre el cultivo. Rodríguez, que defiende la calidad y el sabor del tomate canario de exportación beneficiado por las horas de luz que recibe en la isla, espera además que las lluvias que han caracterizado el mes de diciembre y el comienzo de enero no traigan consigo enfermedades fúngicas como el mildiu y la botrytis, tan propensas cuando los niveles de humedad se incrementan en las zonas de cultivo.
“No podíamos seguir enviando fruta cuando los precios del mercado no cubren nuestros costes de producción y afecta a nuestros ingresos”, Marcelo Rodríguez, director general de Coagrisan.


