El mapa de suelos de Gran Canaria está desactualizado

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Para cambiar el modelo productivo es necesario conocer el suelo que tenemos.

Rodríguez y Mora (2000) señalan la importancia de disponer de un mapa de suelos actualizado cuando afirman: “No existe mejor manera de conservar nuestros suelos que una adecuada utilización y manejo de los mismos en base al conocimiento del funcionamiento del suelo, sus características y potencialidades, sus relaciones con los factores ambientales, los procesos de degradación que les afectan y, en general, su distribución geográfica en los territorios insulares”.

El levantamiento de suelos es el conjunto de investigaciones necesarias para caracterizar, clasificar, delimitar y representar en un mapa los diferentes suelos de una región, con el propósito de interpretar posteriormente su aptitud para distintos usos y predecir su comportamiento y productividad bajo diferentes sistemas de manejo. En este sentido, el concepto de levantamiento de suelos puede considerarse sinónimo de mapeo de suelos.

Caracterizar un suelo implica describir y cuantificar, hasta donde sea posible, sus características; es decir, aquellos rasgos que pueden medirse o estimarse y que permiten establecer sus propiedades. Estas propiedades derivan de la interacción entre las diferentes características del suelo y permiten deducir sus cualidades, entendidas como el comportamiento que resulta de dicha interacción. Estos elementos deben evaluarse tanto en el campo, mediante el estudio del perfil del suelo, como en el laboratorio, a través de análisis más detallados.

La clasificación de los suelos, dentro de un levantamiento, consiste en ubicarlos dentro de un sistema taxonómico que permita agrupar aquellos cuyas características y propiedades varían dentro de un determinado rango de valores, y separarlos de otros que se sitúan fuera de esos rangos. El desarrollo de un sistema de clasificación se inició en el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). En 1960 se dio a conocer al público la primera versión completa del sistema, conocida como la 7ª aproximación.

Este sistema de clasificación es dinámico, dado que la Ciencia del Suelo conoce cada vez mejor su objeto de estudio: el suelo. Este avance ha llevado a perfeccionar progresivamente el sistema de clasificación, de modo que refleje ese conocimiento creciente. Hasta la fecha se han publicado 13 ediciones de las Claves para la Taxonomía de Suelos, cuya versión más reciente está disponible desde 2022.

Los Suelos. 2000. Gran Atlas Temático de Gran Canaria, elaborado por Rodríguez, R. A. J. Mora, H.

En Gran Canaria se presenta una amplia variedad de suelos debido a las diversas combinaciones de los factores de formación.

En Gran Canaria se presenta una amplia variedad de suelos debido a las diversas combinaciones de los factores de formación. La isla abarca áreas que van desde el nivel del mar hasta los 1956 metros de altitud, lo que origina una gran diversidad de condiciones en los factores formadores del suelo. Existen distintos climas, diversos tipos de rocas y depósitos que determinan una gran variedad de materiales parentales, así como relieves que van desde zonas planas hasta áreas fuertemente escarpadas. La vegetación y los demás organismos, en concordancia con las variaciones climáticas, presentan también una amplia gama de especies, lo que implica diferencias en la cantidad y calidad de los materiales vegetales que aportan materia orgánica al suelo. Todos estos factores ejercen un control importante en la formación de los distintos tipos de suelo presentes en la Isla.

La mayoría de los estudios de suelos en Gran Canaria se basan en la publicación Características y distribución de los suelos de la isla de Gran Canaria, realizada por el doctor Juan Sánchez Díaz en 1975. El sistema de clasificación utilizado en ese trabajo fue Soil Classification, A Comprehensive System, 7th Approximation, vigente en aquella época.

Desde entonces, el sistema de clasificación ha sido perfeccionado, incorporando nuevos órdenes de suelos que no existían en esa publicación, como es el caso de los Andisoles, actualmente identificados en la isla. En este sentido, se han cartografiado Andisoles Ustivitrands en asociación con Haplustands en la zona de Cruz de Tejeda (Gómez y Badía, 2016).

En una publicación de 1978, Sánchez y otros elaboraron un mapa de Capacidad de Uso del Suelo, considerando el Gran Grupo como nivel inferior de la clasificación. En la Clase A se ubican suelos Vertisoles; en la Clase B, suelos Vertisoles y Alfisoles; en las Clases C y D, suelos Inceptisoles y Aridisoles; y en la Clase E, únicamente se presentan Entisoles. Con un mapa de suelos actualizado, los órdenes presentes en cada clase podrían ser ratificados o modificados.

Los Inceptisoles de las clases C y D tienen como suborden Andepts. La clasificación de los Andepts en la Taxonomía de Suelos (Soil Survey Staff, 1975) se basó casi exclusivamente en la presencia de ceniza volcánica. Consciente de las limitaciones del sistema de clasificación de aquel momento, se propuso que este suborden fuera reevaluado.

En dicha propuesta se identificaron importantes deficiencias en la clasificación de los Andepts establecida en la Taxonomía de Suelos de 1975, lo que llevó a justificar el establecimiento de un nuevo orden denominado Andisoles. Esta propuesta definía varios criterios fundamentales para la reclasificación de los suelos derivados de cenizas volcánicas, que constituyen la base de la clasificación actual de los Andisoles (Soil Survey Staff, 1992).

Los Andepts, aunque en ese momento fueron reportados como Inceptisoles, presentan características similares a los Andisoles —como la presencia de materiales volcánicos, la alta retención de fósforo o la presencia de componentes amorfos— debido a su formación a partir de cenizas volcánicas. Sin embargo, no cumplen con todos los requisitos estrictos de espesor o propiedades químicas necesarios para pertenecer al orden de los Andisoles. Por esta razón, no puede afirmarse que todos los Andepts identificados en ese estudio correspondan necesariamente a Andisoles.

Desde 1975, año en que se realizó el estudio de caracterización y distribución de los suelos de Gran Canaria dirigido por el Dr. Sánchez, han transcurrido 56 años sin que se haya llevado a cabo una revisión integral de dicho trabajo. Durante este periodo se ha desarrollado una nueva Taxonomía de Suelos que incorpora un nuevo orden —los Andisoles— cuya presencia en la isla se considera probable.

Sánchez y otros (1979) señalaban que el diseño de un modelo de ordenación territorial para Gran Canaria, basado en un mapa de suelos actualizado que permita conciliar desarrollo y conservación, representa un desafío significativo. La isla constituye un espacio reducido, densamente y desigualmente poblado, en el que conviven amplias áreas con alto valor para la conservación (43 % de la superficie insular) con extensas zonas (50 % de la isla) que presentan un elevado grado de erosión. Desde el punto de vista productivo, predominan además los sectores con capacidad de uso del suelo baja o muy baja, que abarcan más del 75 % de la superficie insular.

El conocimiento de estas tres claves permite orientar las futuras estrategias territoriales desde una nueva perspectiva que, aunque compleja, dispone al menos de esta base de información.

Un inventario actualizado de los suelos permitiría generar conocimiento e información sobre sus características y definir su vocación.

Un inventario actualizado de los suelos permitiría generar conocimiento e información sobre sus características y definir su vocación. Asimismo, facilitaría determinar su capacidad de uso, así como su monitoreo y evaluación, con fines de ordenamiento integral del territorio y para el desarrollo de las distintas áreas productivas de la economía. Este inventario constituye, además, un insumo fundamental para la operación catastral.

A través de los levantamientos de suelos se generan capas básicas de información espacial relativas a la clasificación del suelo por tipo, capacidad de uso, zonificación de tierras, geomorfología aplicada a suelos, zonificación climática ambiental, cobertura y uso de la tierra.

Un mapa de suelos actualizado permite determinar con mayor precisión la capacidad de uso del suelo, ya que proporciona información detallada sobre sus características fisicoquímicas y mineralógicas —como la disponibilidad de nutrientes, la profundidad, la textura o sus necesidades de riego—. De este modo, contribuye a mejorar la toma de decisiones en materia de ordenamiento territorial y manejo del recurso. Permite realizar evaluaciones de tierras con fines productivos, ambientales, urbanísticos. Asimismo, en estudios hidrológicos, en cuanto los suelos facilitan el movimiento, el almacenamiento y la retención del agua.

Finalmente, vale la pena recordar la frase de un expresidente norteamericano: “Una nación que destruye su suelo se destruye a sí misma”.

O, en un sentido más práctico: “La combinación de mapas de suelo/vegetación y pastoreo estratégico con cabras es una técnica altamente efectiva y sostenible para combatir y prevenir incendios forestales” (Alcaldía de Valdemorillo).

Sin un mapa de suelos actualizado es navegar sin brújula.

REFERENTES BIBLIOGRÁFICOS

Gómez-Miguel, V. y Badía-Villas, D. 2016. Soil Distribution and Classification. En: The Soils of Spain, Juan F. Gallardo (Editor). Springer International Publishing.

Rodríguez, A. y J. Mora. 2000. Los suelos. En: Pérez, R. y G. Morales (Ed.). Gran atlas temático de Canarias. Editorial Interinsular Canaria, S. A. 147 p.

Sánchez, D. J. 1975. Características y distribución de los suelos de la isla de Gran Canaria. Dpto. de Edafología, Facultad de Ciencias, Universidad de La Laguna. Tesis doctoral (inédito).

Sánchez, D. J. 1995. Cartografía del potencial del medio natural de Gran Canaria. Memoria. Cabildo de Gran Canaria. 159 p.

Sánchez, D. J., A. Guerra-Delgado y E. Fernández-Caldas. 1979. Las clases y subclases de capacidad de uso de los suelos de Gran Canaria. Anales de Edafología y Agrobiología, tomo 38, números 7–8.

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