La marca de Lanzarote, propiedad de Carmen Castro y Fefo Nieves, innovan con una producción de 13 conservas sin perder el estilo tradicional y apostando por la materia prima local. Malvasía volcánica o batata mojo entre las más sorprendentes.
El aprovechamiento de la fruta de temporada que quedaba sin recoger en Lanzarote fue la chispa que encendió un proyecto empresarial familiar bajo la marca Lala Mermeladas en el municipio de Tinajo en 2015. Sus propietarios, Carmen Castro (más conocida como Lala) y Fefo Nieves, un matrimonio aficionado a la cocina y a la gastronomía tradicional de la isla, decidieron dar una segunda vida a toda esa materia prima que acabaría en desecho si nadie le daba una oportunidad de ser transformada. Y así lo hicieron, dieron el paso y abrieron su propio obrador, el núcleo del que han partido hasta el momento hasta 13 originales e innovadoras conservas. Entre las más exquisitas, la de Malvasía Volcánica, batata mojo, calabaza vainilla y cactus gofio: auténticas joyas culinarias para deleitar los sentidos que han sorprendido incluso a chefs de renombre como Martín Berasategui o Ferran Adriá.

Lala Mermeladas, presente en uno de los stands de Lanzarote durante la celebración de la feria Gastrocanarias 2026 en el recinto ferial de Santa Cruz de Tenerife, es un “producto totalmente artesanal que apuesta por darle salida a la fruta que no se comercializaba bien de nuestras fincas o de fincas de otros proveedores. Todo el proceso lo llevamos a cabo entre mi marido y yo”, subraya Castro. La elaboración, el relleno de los envases, la supervisión del producto y el etiquetado corren por su cuenta. El único tramo que realizan a máquina es el envasado al vacío gracias a la compra de una envasadora tras años de ahorro.
Participar en Gastrocanarias les ha abierto puertas a nuevos mercados como el de Tenerife donde pronto esperan comercializar.
De toda la gama de sabores de mermeladas con las que trabajan, que incluyen además dos mojos (uno rojo y otro de cilantro majados y hervido siguiendo el recetario tradicional), las más complicadas de elaborar son la de Malvasía Volcánica y la de naranja. La primera exige estar pendiente de la temperatura durante el proceso de cocción para evitar que caramelice y se estropee; la segunda obliga a separar la pulpa de la piel para que el amargor no se convierte en el sabor predominante y acabe por arruinar el producto final.
Castro asegura que llevan un tiempo trabajando en una nueva mermelada que pronto verá la luz, aunque de momento prefieren no adelantar nada sobre su sabor. “Cuando trabajamos en una nueva receta, nos gusta que vaya poco a poco tomando cuerpo y que repose y se asiente antes de sacarla al mercado para garantizar que realmente va a gustar. Y en eso estamos, haciendo pruebas”.

Están trabajando en una nueva mermelada, aunque de momento prefieren no desvelar su sabor.
Conquistar nuevos mercados: objetivo de Gastrocanarias
La participación de Lala Mermeladas en la feria de Gastrocanarias resultó “fructífera” para darse a conocer, estrechar vínculos comerciales con futuros nuevos clientes y abrirse hacia nuevos mercados en Tenerife y la Península. “Estamos muy satisfechos porque vamos a empezar a comercializar nuestros productos a través del Mercado de Nuestra Señora de África y el Mercado de La Laguna y pronto lo haremos también hacia la Península a través de GMR”, la empresa pública del Gobierno de Canarias que unifica pequeñas producciones de las islas para abaratar los costes de transporte y la logística a la hora de exportar.


