La entrada temprana de grandes volúmenes de producciones de estas regiones a las centrales de compra europeas obliga a la retirada de los productores locales ante la fuerte caída de los precios, favorables hasta el mes de abril.
El tomate canario de exportación, que se comercializa durante el periodo invernal en los mercados del norte de Europa cuando estos carecen de producción, ha tenido que optar en esta campaña 2025-2026 por una maniobra “militar” y retirarse antes de lo previsto ante el adelanto de la llegada de grandes volúmenes, procedentes de Holanda y Polonia, dos de los principales productores y exportadores europeos cuyas producciones se aproximan a los 1.000 millones de kilos anuales exportados. Esta incursión de la competencia, coincidiendo en tiempo con la presencia del producto de las islas en los lineales, ha provocado una estrepitosa caída de los precios en perjuicio de las rentas del sector local.
Los precios se han desplomado hasta 13 euros por bulto o caja estándar de 6 kilos pasando de los 16 a los 3 euros.
Marcelo Rodríguez, director general de Coagrisan, cooperativa especializada en este cultivo que resiste en el municipio de La Aldea de San Nicolás (Gran Canaria), reducto del sector tomatero en Canarias, justifica la decisión de frenar los envíos al exterior después del mes de abril como medida para “evitar una pérdida mayor de rentabilidad”. Aclara que hasta ese momento se abonaba el bulto o caja estándar de 6 kg de tomate canario a 16 euros el kilo, pero con la entrada de la competencia la cotización se rebajó hasta los 3 euros, una reducción considerable de 13 euros.
La ventaja competitiva de las producciones holandesas y polacas se basa en la alta tecnificación de sus invernaderos con procesos productivos automatizados que les permiten cuadruplicar o quintuplicar el rendimiento del cultivo por metro cuadrado y reducir el precio comercial de manera significativa. Además, su cercanía terrestre a las grandes centrales hortícolas de compraventa europeas minimiza sus costes de producción en transporte, combustible y logística en comparación por ejemplo con el transporte marítimo que requiere el tomate canario o los insumos al alza debido al conflicto en Oriente Medio.
“Nuestro producto, a diferencia, juega con la singularidad de su sabor gracias a una mayor exposición lumínica y a una calidad superior resultado de un cultivo en producción integrada con una manejo respetuoso con la seguridad alimentaria, el medio ambiente, la salud del productor y el consumidor y son estos valores, que se aproximan a una agricultura ecológica, aunque sin estar certificada porque producimos en hidropónico sin suelo, los que nos identifican y diferencian de cara al consumidor dentro y fuera de las islas”, sostiene el director general de Coagrisan.

Con la mercancía en tierra, el sector tomatero tuvo que maniobrar para intentar canalizarla hacia el mercado interior a través de una cadena de supermercados con la que Coagrisan tiene firmado un contrato comercial anual en Gran Canaria o buscarle salida mediante una conocida marca de distribución de zumos y gazpachos con la que esta entidad comercial trabaja en la Península. Hay que tener en cuenta que solo el 3,3%, es decir, 500.000 kilos de los 15 millones de tomate local que comercializan en el exterior se queda la isla. Encontrar alternativas rápidas para solventar situaciones adversas como la de esta campaña no resulta fácil cuando se supera ese porcentaje y parte del producto acaba como desecho.
“El tomate canario se diferencia por su sabor y calidad superior resultado de un cultivo en producción integrada, casi en ecológico”, Marcelo Rodríguez, director general de Coagrisan.
Marruecos, el gran rival en materia laboral
Si hay un competidor voraz que acapara las importaciones extracomunitarias a la UE, ese es Marruecos. Con más de un 70% de cuota de mercado, según cifras del Ministerio de Agricultura basadas en los datos de Eurostat, se ha configurado como el principal suministrador de tomate. Este posicionamiento, que no ha parado de crecer en los últimos años, se debe, entre otros aspectos, a disponer de mano de obra barata, a costes irrisorios, frente a lo que debe pagar un empresario agrario en Canarias.
Por otro lado, poder utilizar fitosanitarios, prohibidos en Europa, reporta a los productores marroquíes mayor productividad y menores costes de producción, una clara competencia desleal denunciada en reiteradas ocasiones por el sector agrario comunitario al romper el modelo de agricultura que defiende Bruselas, pero que luego es incapaz de vetar a los países terceros.
El reto de avanzar en modernización
El director general de Coagrisan tiene claro que avanzar en modernización, recurriendo a la Inteligencia Artificial para adelantarse a posibles plagas y enfermedades que puedan afectar al cultivo y atacarlas antes de que prospere es el principal reto por delante. “Mejorar nuestros procesos productivos con ayuda de la automatización no solo nos permitirá anticiparnos a problemas y buscar soluciones, sino que contribuirá a suplir el déficit de mano de obra en la actividad”.


