El cultivo de cacao (Theobroma cacao) en Canarias (III): costes del cultivo

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Cualquier persona interesada en este cultivo querrá conocer, aunque sea de forma aproximada, los costes y beneficios que conlleva. Este cultivo se ha planteado desde su inicio con un formato agroecológico en el que partimos de una cantidad de 800 plantas de cacao por hectárea (el 60 % de un cultivo intensivo a un marco de 3 x 2,5 m), aprovechando las sinergias con otras plantas cultivadas, además de contar con los ingresos adicionales de estas.

No tenemos en cuenta los costes de terrenos, instalaciones ni redes de riego, dado que este proyecto surgió con la idea de su cultivo en fincas ya establecidas que por diversas circunstancias no se estuvieran cultivando o no fueran rentables.

Actualmente se están entregando a los productores interesados semillas de plantas madre seleccionadas, para que hagan su propio semillero, con las indicaciones precisas para ello. Esto redundará en una mejor aclimatación de las plantas a su ubicación definitiva, además de evitar los problemas de transporte a las diferentes islas.

Al cabo de unos cinco meses ya podrán disponer de plantas listas para injertar y llevar posteriormente al terreno definitivo. Las púas para el injerto pueden ser suministradas por el ICIA o bien producirse en intercambios entre agricultores que tengan individuos que presenten características interesantes, con el apoyo técnico y las indicaciones del ICIA.

Mazorcas de cacao recolectadas en Tenerife. Imagen de Alfonso Molera.

Se están entregando a los productores interesados semillas de plantas madre seleccionadas para realizar su propio semillero.

Una vez en el terreno, el riego debe aumentarse gradualmente durante los primeros tres años, hasta llegar a 32 l/semana y planta, preferiblemente por aspersión, cantidades que deben ser todavía confirmadas. En lugares con una humedad relativa baja se recomienda poner micro difusores aéreos. El consumo de agua de riego para 800 plantas se estima en 1.331 m³ por año, a un coste de 1,2 €/m³ (importe variable en cada isla).

La planta injertada tarda dos años en dar las primeras flores y frutos, tiempo en el que se debe dar una poda de formación y hacer aporte de materia orgánica, además de otros elementos en función de los análisis de suelo y del estado de la planta.

Se debe poner atención en evitar la proliferación de cochinilla y mosca blanca, así como favorecer la aparición de insectos útiles que las puedan controlar. Los costes en mano de obra se calculan con base en un salario bruto de 60 €/día.

A partir del tercer año, en función del desarrollo de la planta, se puede aumentar el riego paulatinamente hasta llegar a los 50 l/semana y planta (2.080 m³/año). Desde este momento ya se empezarán a cosechar mazorcas que deberán alcanzar en el sexto año un promedio de 30 unidades por árbol y año. Al incrementarse el trabajo por la poda de chupones y la recolección de mazorcas, los costes llegan a 7.256 €/año.

El trabajo a partir del sexto año se incrementará en función del número de mazorcas a recolectar y de los granos a fermentar y secar, lo que deberá estimarse en ese momento, aunque se puede extrapolar de los datos presentados.

PRODUCCIÓN

La finalidad última de plantar cacao es la de producir chocolate, aunque en las islas, en pequeñas explotaciones ligadas al agroturismo, se pueden mostrar los árboles de cacao como un producto tropical exótico y elaborar chocolate de forma artesanal, todo lo cual puede ser un ingreso adicional para estas fincas y un modelo de desarrollo para algunas zonas, como ha ocurrido con el cultivo del café en la comarca de Agaete (Gran Canaria).

Pero si tenemos 800 o más árboles de cacao, este no será nuestro objetivo. Aunque todavía no se dispone de suficientes datos que sirvan de referencia, con una producción promedio de treinta mazorcas por planta al año (lo que se considera como una producción regular), o sea, un total de 24.000 mazorcas anuales, que madurarán de forma escalonada a lo largo del año, con algunos picos en determinadas épocas, lo que da un promedio de 923 mazorcas cada dos semanas, con unos treinta y tres granos cada una.

Teniendo en cuenta que, de promedio, una semilla pesa un gramo una vez fermentada y seca, obtenemos un total de unos 30 kg de granos secos por quincena (792 kg al año). Si extrapolamos estas cantidades a lo que sería un cultivo intensivo con 1.333 plantas por hectárea, nos daría un rendimiento de 1.320 kg/ha, lo que casi triplica la media mundial de 450 kg/ha, pero que es una cantidad realista cuando se tienen buenas condiciones de cultivo y plantas seleccionadas. No obstante, el objetivo principal es la calidad antes que la cantidad.

El proceso al recolectar las mazorcas consiste en extraer los granos, que están recubiertas de mucílago, y que se ponen a fermentar en un proceso que habrá que ajustar en función de nuestras variedades y condiciones. Una vez que la fermentación ha eliminado el mucílago de los granos y ha producido los cambios bioquímicos que darán el sabor al chocolate que se elabore, se ponen a secar durante unos 5-6 días hasta que llegan a un máximo del 7 % de humedad. Sólo entonces los granos secos están listos para vender o procesar.

Si se quiere fabricar chocolate con los granos de cacao, toca hablar con un obrador artesanal que pueda procesar pequeñas cantidades y llegar a un acuerdo en el precio. Aunque los precios del cacao de calidad traído de los países productores, con todos los gastos que ello lleva aparejado, fluctúan constantemente, podemos decir que han estado en un mínimo de 5 €/kg y actualmente, en 2025, llegan a los 20 €/kg, especialmente cuando se compra en pequeñas cantidades y se trata de cacaos especiales seleccionados.

Para una plantación de 800 árboles con una producción de 792 kg, estos precios nos darían una horquilla de ingresos brutos de entre 3.960 y 15.840 € por año, de cacao seco sin transformar.

Si el productor se asocia con un transformador, compartiendo gastos, riesgos y beneficios, tenemos que con 792 kg de cacao seco se pueden elaborar 7.920 tabletas de chocolate de cien gramos al 70 %. En este caso hablamos de un producto artesano que alcanza normalmente precios de venta de entre 8 y 10 € por tableta, que incluso pueden ser superiores.

Con 792 kg de cacao seco se pueden elaborar 7.920 tabletas de chocolate de cien gramos al 70 % para venderlas a un precio de entre 8 y 10 € por unidad.

Ahora toca hacer las cuentas a cada una de las personas interesadas en el cultivo, sobre todo en la estimación de

INGRESOS

Se ha hecho también una estimación con la combinación de 800 árboles de cacao que ocupan 6.000 m² y 700 plantas de plátano que ocupan los restantes 4.000 m², en el total de una hectárea. Ambos cultivos se realizan en agricultura ecológica, con líneas de cacao intercaladas entre hileras de plátano.

Para no enmarañar los cálculos con datos interminables, hemos supuesto una producción de plátano de 35 kg por planta y un beneficio neto, descontados todos los gastos y sin subvención, de 0,2 €/kg, lo que nos da un total de 4.900 €.

Esto, sumado al máximo importe previsto para el cacao de 15.840 €, descontados los gastos a partir del cuarto año, nos da un beneficio neto total de 13.484 €/ha. Comparando este dato con el beneficio esperado en una hectárea de plátano ecológico sin subvención, que es de 12.600 € (1.800 plantas x 35 kg/planta x 0,2 €/kg), vemos que el ingreso neto es similar.

El consumo de agua de riego para 800 plantas se estima en 1.331 m³ por año, a un coste de 1,2 €/m³ (dato variable por isla).

No se debería vender cacao fuera de las islas, a menos que el precio que se ofrezca sea imbatible, lo que queda obviamente a criterio de cada productor.

En agricultura es difícil hacer pronósticos, pero, según las noticias de los últimos meses y viendo los estragos que el cambio climático y las plagas han producido en países como Costa de Marfil y Ghana, así como el aumento del consumo en países asiáticos, se prevé que la situación de alta demanda y precios en el cacao se mantendrá al menos en los próximos dos o tres años.

También es cierto que países con potencial agrícola como Brasil, Ecuador, Colombia o Perú pueden incrementar fácilmente su producción para equilibrar la demanda, con lo que los precios a nivel internacional volverán a bajar en cuanto estas nuevas plantaciones accedan al mercado.

Pero si se produce cacao en Canarias de calidad, aunque sean pequeñas cantidades con el fin de obtener un chocolate excepcional, su venta está asegurada en cualquiera de los casos.

Para ello nos remitimos al I Encuentro entre Productores y procesadores de cacao que tuvo lugar el 25 abril de 2025 en las instalaciones del ICIA (Valle de Guerra) con la presencia de quince empresas pertenecientes a la asociación de artesanos Bean to Bar (‘del haba a la tableta’) de toda la geografía española, y la cata realizada al día siguiente en el municipio de Los Realejos, del que surgieron varias iniciativas que probablemente marcarán el futuro de este cultivo en las islas.

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