Domingo Pérez Estany, presidente de la Cámara de Aguas de Tenerife, pone en valor la inversión privada que apostó por buscar agua en las entrañas del subsuelo dando lugar a obras titánicas como las galerías y la extensa red de canales. Sin su existencia no se entendería la agricultura ni el abastecimiento urbano de la isla en la actualidad.
El 73% del agua de consumo urbano y agrícola en Tenerife proviene de solo un 12,15% de galerías y pozos. La mayoría de estas infraestructuras están en desuso ¿Es posible reactivar alguna de estas obras hidráulicas?
Es muy difícil porque el coste económico es inasumible para las comunidades de agua teniendo en cuenta que los partícipes abonan cuotas muy bajas que se emplean en el mantenimiento de los canales. Sería necesario realizar inversiones muy grandes durante tres o cuatro años para poner en marcha estas obras lo que conlleva, en el caso por ejemplo de las galerías, instalar motores, raíles, sistemas de extracción de gases, limpieza, etcétera.
Por lo general las que están en desuso es porque los caudales son muy pequeños. Es cierto que pequeños caudales de muchas comunidades contribuyen a disponer de cierto volumen y no se están aprovechando por falta de inversión, pero tampoco están garantizados.
En el pasado, en algunas galerías se llegaron a perforar hasta 5 kilómetros y los agricultores perdieron las inversiones porque no encontraron agua y las terminaron abandonando.

“En algunas galerías se llegaron a perforar hasta 5 kilómetros y los agricultores perdieron las inversiones porque no encontraron agua”.
En todos los municipios hay galerías y pozos, a excepción de El Tanque ¿cómo se sabía que una zona era susceptible de albergar alguna de estas infraestructuras?
No se sabía a ciencia cierta, se suponía que perforando 1.000 ó 2.000 metros y, teniendo referencia de galerías anteriores, se podía encontrar agua. La presencia de nacientes, por ejemplo, podía ser una señal que daba pie a que un grupo de agricultores aportaran dinero para dotarse de medios y empezar a perforar.
Hay un libro fantástico de Don Juan José Braojos que se llama Alumbramientos, agotamientos y fracasos en los 175 años de historia de las galerías de Tenerife que es un compendio magnífico de la historia de estas infraestructuras porque explica cómo se empezaron a trabajar, por qué se encuentran en determinadas zonas y cómo se agotaron los caudales, entre otros aspectos.
Por supuesto, se contaba con grandes ingenieros como Don Telesforo Bravo o Don Juan Coello que tenían un conocimiento más profundo sobre las zonas que podían albergar agua en función de la altitud con respecto al nivel del mar, las condiciones geológicas del terreno y las grandes erupciones.
Por otro lado, hay más de 500 galerías con un caudal mayor de agua, cuyas instalaciones sí se encuentran en perfecto estado porque llevan un mantenimiento y constantemente se está pendiente de cualquier derrumbamiento interior para arreglarlo y recuperar los caudales.
¿Qué es más costoso habilitar una galería o un pozo en desuso?
Actualmente, cada metro de perforación de una galería cuesta unos 2.500 euros. Cada 1.000 metros son 2,5 millones y 5.000 metros suponen 12,5 millones. Esta es la cantidad, a día de hoy, que llegaron a invertir en el pasado muchos pequeños agricultores ahorradores con la esperanza de disponer de un caudal, pero fracasó en algunos casos.
Los pozos también son muy caros por la perforación en vertical, la dotación de maquinaria, la seguridad que requiere y el consumo eléctrico necesario para la elevación del agua. La ventaja de la galería es que el impacto medioambiental es cero porque el agua sale por gravedad hasta los depósitos municipales.
Las que están sin usar, en torno a 1.000, es poco probable que se vuelvan a abrir al no ser de interés por no tener agua. Por tanto, no tienen ningún aprovechamiento hidráulico y se precintan, pero sí nos aportan conocimiento geológico del subsuelo porque en Tenerife se han perforado con mucho esfuerzo 1.600 kilómetros de galerías.
El lema de la Cámara de Aguas es Un Esfuerzo Privado en Beneficio de Todos. La mayoría de los titulares de las acciones son agricultores que querían garantizarse el agua para sus cultivos y las galerías era la única manera de hacerlo, de ahí el vínculo con Asaga y con el sector agrario.
Asociado a las galerías está el sistema de adulamiento que es un reparto mensual de una cantidad fija de agua de riego en función del número de acciones de cada comunero lo que otorga cierta independencia de las sequías o del mercado. El agricultor puede recibir el agua a pie de finca o puede venderla a empresas que suministran a los ayuntamientos para consumo urbano.

¿Ha habido sobreexplotación de las galerías?
No. Hace 20 años que el caudal que se está extrayendo es el mismo. Siempre hemos estado controlados por las administraciones. En su día por la Dirección Provincial del Ministerio de Industria y Energía, el Servicio Hidráulico de la Dirección General de Aguas de la Consejería de Obras Públicas del Gobierno de Canarias y hoy por la Subdelegación del Gobierno de Santa Cruz de Tenerife, el Servicio de Minas de la Consejería de Industria y el Consejo Insular de Aguas.
No íbamos perforando a lo loco. Incluso se establecieron distancias entre galerías para que no quitarse caudales de unas a otras.
Una teoría del ingeniero, Carlos Soler, asegura que en Tenerife no se ha extraído ni el 15% del agua que hay en el subsuelo calculando las precipitaciones caídas, el agua que se pierde por escorrentía y la evapotranspiración. El problema es extraerla. Desconocemos cuando se originaron las reservas de agua que hoy estamos extrayendo. Puede haber sido hace 400 o 5.000 años.
¿Cuál es actualmente la galería con más caudal de agua en Tenerife?
La galería de Vergara. Es una galería insustituible con un volumen que ronda los 1.300 metros cúbicos por hora, unas 2.600 pipas. Es un río de agua.
El único problema es que su contenido en flúor es un poco alto, pero se podría corregir de forma natural con una política de mezclas con caudales de otras galerías. Haría falta un anillo insular que mezclase y homogeneizase todas las aguas en la isla, pero el coste es muy elevado porque los ayuntamientos buscan aguas de la mejor calidad posible para sus municipios.
En 2040 prescribe el plazo para que los comuneros mantengan sus derechos sobre las galerías y pase a titularidad pública según la Ley de Aguas de 1990.
¿Están en condiciones las administraciones de asumir estas macro obras que funcionan a la perfección?
Supondría un coste enorme. Los accionistas de galerías tenemos el derecho a perforar y sacar agua. Lo que se va a plantear cuando llegue la fecha es que las comunidades podamos participar en la concesión de los derechos de explotación y habrá que ver en qué condiciones podemos hacerlo.
La labor de las comunidades no es sólo perforar o sacar el agua, también es la redistribución que garantiza el abasto a los ayuntamientos. Hay más de 600 kilómetros de canales y bajantes para que el agua llegue hasta donde haga falta y mantener esa red es muy costosa.
Las comunidades tenemos el conocimiento, la experiencia y las instalaciones, pero habrá que ver si en el futuro, la administración considera seguir manteniendo las comunidades o se modifica la Ley de Aguas para evitar ese traspaso al no tener capacidad ni económica ni de gestión y ampliar la concesión 20 ó 30 años más.
Hay que decir que, actualmente, las relaciones entre la Cámara de Aguas con el Consejo Insular de Aguas son excelentes. Hemos participado en la Mesa de la Sequía e incluso en la redacción de las bases para las ayudas a las galerías que este año se han triplicado hasta los 4,5 millones de euros.
La extracción de agua de pozos y galerías cuenta con una ayuda estatal para abaratar el coste eléctrico de la extracción y elevación, ¿es suficiente?
Creo que habría que dejar exentos del gasto eléctrico a estas infraestructuras porque es un coste muy elevado.
Desde la Cámara de Aguas hemos planteado incluso la posibilidad de que todos los pozos tengan un ayuda para dotarlos de equipos de apoyo en caso de avería, porque sacar una bomba desde una profundidad de 400 metros, elevarla, repararla o sustituirla por otra es muy caro, pero de momento no hemos conseguido que se incluya este concepto en las ayudas a las obras de inversión privada del Consejo Insular.
“Habría que dejar exentos del gasto eléctrico a los pozos y dotarlos de equipos de apoyo en caso de avería”.
¿Se ha criminalizado a los propietarios de las galerías al considerarlos que sustentan el monopolio del agua en Tenerife?
Sin duda. Creo que hay que luchar contra términos como aguamangante o aguateniente porque es totalmente despectivo cuando la mayoría somos agricultores que hemos invertido nuestros ahorros.
Quienes nos descalifican desconocen totalmente el trabajo y el sacrificio que hemos hecho. Había pequeños agricultores que compraron una acción de agua para darle una dote a un hijo o hija si se casaba. El pago recibido por el agua ha sido un precio razonable.
Las comunidades hemos dado de beber y de comer a la población gracias a la disponibilidad de agua y hemos contribuido al desarrollo de los pueblos del norte de Tenerife.
“Se nos llama despectivamente aguatenientes o aguamangantes cuando la mayoría somos agricultores que invertimos nuestros ahorros”.
¿Le queda larga vida al agua subterránea o se irá sustituyendo por la regenerada y desalada?
Doña Blanca Pérez, presidenta del Consejo Insular de Aguas hablaba de la recuperación de agua procedente de los municipios pequeños con gestión propia en su red de distribución con pérdidas del 50% en las conducciones.
Si estos caudales se recuperan, habrá más agua disponible en las estaciones de tratamiento de aguas residuales y se podrá aumentar la regeneración que debe ser nuestra prioridad. Hace 40 años, gracias a la puesta en marcha de la depuradora de Santa Cruz, se pudo desarrollar con agua regenerada la agricultura del sur de la isla, por tanto, tenemos que seguir apostando por este segundo uso y, como último remedio, recurrir a la desalación con ayuda de las energías renovables para abaratar su coste energético.
Los caudales de las galerías han bajado entre un 2 y un 3% al año. ¿Cuánto durará el agua? Nadie lo sabe. Me imagino que el futuro pasa por la colaboración mano a mano entre la administración y los particulares mejorando las ayudas, dotando de más medios a la administración para que incluso puedan intervenir y recuperar esos pequeños caudales.
Los agricultores no podemos hacer más, vivimos pendientes de cualquier fuga, cualquier goteo, para arreglarlo inmediatamente, por eso es importante la propuesta de la Cámara de Aguas de hacer cursos en los colegios para formar a los niños en el ahorro del agua.
“Creo que el futuro pasa por la colaboración mano a mano entre la administración y las comunidades de agua”.
Don Telesforo Bravo fue quien describió por primera vez los grandes deslizamientos en Güímar La Orotava y explicó que se producen por la enorme presión hidráulica que había en los terrenos al estar cargados de agua generando inestabilidad en el terreno. Las galerías han servido para drenar el subsuelo y evitar deslizamientos.
No quiero acabar sin mencionar a Don Felipe González y a Don Jesús Mesa, dos titanes con un conocimiento inconmensurable del sector que participaron en la Ley de Aguas de 1990 y constituyeron la Cámara de Aguas de Tenerife. Nunca le podremos agradecer el esfuerzo que realizaron por el sector.


