El uso de maquinaria especializada y una red de sondas hídricas conectadas a una aplicación móvil optimizan los procesos productivos, ahorran tiempo, esfuerzo y costes mientras reducen el uso de agua de riego.
En apenas dos años de existencia desde su creación, la Asociación de la Cebolla Tradicional de Gáldar (Aprocegal), ha logrado dar un salto de gigante en su propósito de poner en valor un producto que, de no ser por su empeño, estaría abocado a la desaparición. Con el empuje del Cabildo Insular de Gran Canaria, el Ayuntamiento y la Oficina de Extensión Agraria del municipio de Gáldar, esta entidad ha sido capaz no solo de aglutinar a la práctica totalidad de los productores dedicados a este cultivo (13 en la actualidad), sino además de transitar, mediante el uso de tecnología y las herramientas digitales, desde los métodos de producción convencional (intensivos en mano de obra), hacia la denominada agricultura de automatización y precisión. La transformación es palpable. Se optimizan los procesos productivos, ahorrando tiempo y costes, y se cuenta con un factor de peso inexistente en el pasado: datos que aportan información para saber cuándo y cuánto regar en cada momento.
Francisco José del Rosario, presidente de esta organización, explica que “si apostamos por valorizar nuestra cebolla tradicional para evitar que se pierda, tenemos que dignificar el trabajo del agricultor con ayuda de maquinaria especializada y con la digitalización para que las labores del campo resulten más fáciles y cómodas de realizar, y seamos más eficientes en el uso de un recurso natural tan escaso como el agua”.

“Tenemos que apostar por la valorización de nuestra cebolla dignificando el trabajo del agricultor con avances tecnológicos”, Francisco José del Rosario, presidente de Aprocegal.
Con la financiación de la Institución Insular, Aprocegal dispone para uso colectivo en las explotaciones de tres tipos de máquinas: una niveladora del terreno que lo deja en condiciones óptimas para el cultivo, una plantadora de tres hileras que permite trabajar sentados eliminando el esfuerzo físico de la plantación manual y una fumigadora de precisión que aplica tratamientos fitosanitarios.
Recientemente, a través de una ayuda con la Consejería del Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad de la Corporación Insular, se ha logrado un nuevo avance con la instalación de una red de 20 sondas de riego, de la mano de la empresa Plantae, destinadas a controlar parámetros como humedad, salinidad y temperatura del suelo. Los datos recogidos se envían a una App a disposición de los productores asociados para que accedan de manera actualizada a información detallada sobre las necesidades de agua de la planta. Esta red de sondas de riego se complementa con dos estaciones meteorológicas agrícolas que miden precipitaciones, viento, temperatura ambiente, radiación solar e índices de vegetación desde satélite para saber si el metabolismo de la planta está activo (realización de la fotosíntesis y transpiración), según señala del Rosario.

MAQUINARIA DE USO COLECTIVO
Dado el pequeño tamaño de las explotaciones dedicadas al cultivo de la cebolla (en torno a media hectárea) y el elevado coste que representa la mecanización, resulta difícil que un productor de manera individual pueda adquirir y amortizar la compra de un apero agrícola. Para sortear este hándicap, la Institución Insular, en su compromiso con el sector agrario de la isla, ha invertido en la compra de maquinaria para impulsar la tecnificación y hacerla accesible a los agricultores que actualmente conforman Aprocegal.
Para que el modelo colectivo funcione de forma eficiente, explica el presidente, la organización y el control son aspectos prioritarios en el uso compartido de las máquinas (niveladora, sembradora y fumigadora). Para ello se ha asignado a un operario externo el manejo del tractor al que van acoplados los diferentes aperos en función de las labores a realizar en cada una de las explotaciones asociadas dependiendo de la época del año. A continuación, se programa un calendario con los turnos asignados a través de un grupo de WhatsApp. Para poder cubrir los costes de mantenimiento, cada asociado abona periódicamente un pequeño canon.
CAMPAÑA PRODUCTIVA, PRECIOS BAJOS
Aprocegal califica de “productiva” la campaña de cebolla tradicional de este año, actualmente acotada a la zona geográfica de Gáldar y Agaete, resultado de la tecnificación aplicada al cultivo. No obstante, los precios percibidos por los productores, que rondan los 35 céntimos el kilo, están por debajo de los costes de producción, alerta Del Rosario, que apunta a elevar la remuneración hasta los 50 céntimos por kilo para rentabilizar la actividad.
Existen cuatro variedades de cebollas: chata de Sardina, roja de Gáldar, Embarque y Blanca de Gáldar. Morfológicamente, se caracterizan por una forma achatada y poco homogénea. En boca destacan por su escaso picor. Se emplean como acompañamiento base en la preparación de gofio amasado, ensaladas, frituras o guisos.
La Denominación de Origen Protegida (DOP) de la cebolla de Gáldar es uno de los proyectos de Aprocegal. De momento, trabajan en la tramitación de este sello de calidad europeo y esperan que en un futuro no demasiado lejano ya puedan disponer de esta protección.
La asociación trabaja en la tramitación de la DOP de la cebolla de Gáldar, un sello europeo de calidad.


