Manuel Reyes, presidente de la cooperativa Las Medianías, levanta la voz frente a la falta de unidad de los productores: “Solo fortaleciendo el tejido cooperativista, lograremos músculo para negociar con la gran distribución”.
El individualismo a la hora de comercializar un producto como la papa canaria continúa siendo una losa a derribar en este sector. Lo dice Manuel Reyes, presidente de la cooperativa Las Medianías (San Juan de La Rambla, Tenerife), especializada en la venta de este tubérculo.
Levanta la voz en contra de quienes “comercializan fuera de las cooperativas, de manera ambulante a precios bajos, en detrimento de aquellos productores que sí lo hacen bajo este tipo de entidades” ya que dañan los ingresos de los cooperativistas, generan una competencia desleal y desestabilizan el mercado.
En opinión de Reyes, aunque este tipo de prácticas puedan beneficiar al bolsillo del consumidor al adquirir el kilo de papa más barato, a la larga puede conllevar a un debilitamiento de la capacidad colectiva de esta actividad económica.
Aboga por “fortalecer el tejido cooperativista, sumando más productores, para lograr músculo a la hora de negociar con los grandes intermediarios o distribuidores y favorecer las condiciones de compra de cara al futuro”.
Las cooperativas, “siempre que estén bien gestionadas”, sostiene el responsable de esta entidad, son instrumentos ligados al medio rural que protegen a los agricultores generando precios justos, además de estabilidad en la producción y la comercialización.
Cuando esto ocurre, se facilitan las inversiones y el desarrollo tecnológico de las explotaciones, mejora la calidad del producto final y el sector se vuelve más competitivo, sin olvidar que, por estar asociado, buena parte de las gestiones administrativas corren a cargo de estas sociedades, se percibe un porcentaje superior de ayuda y el seguro agrario resulta más económico para el productor.

CÁMARAS FRIGORÍFICAS
Otra de las ventajas importantes a la hora de estar asociado a una cooperativa es poder compartir espacio en alguna de las cámaras frigoríficas instaladas en Tenerife para preservar las cosechas de papa y comercializarlas más allá de su fecha de producción, además de evitar que plagas como la polilla guatemalteca, principal enemigo de este tubérculo, multiplique su efecto devastador cuando no está sometido a bajas temperaturas.
Los tubérculos cosechados pueden permanecer en las cámaras durante un periodo máximo de cuatro meses. En este tiempo se produce una merma de un 4% por cada mes de conservación si partimos por ejemplo de un saco de 25 kilos, es decir, al cabo de 16 semanas tendremos 21 kilos, un 16% menos con respecto al volumen inicial.
Esta rebaja afecta al precio al que se le liquida la producción al agricultor al contabilizarse una menor cantidad de producto.
Reyes valora positivamente la renovación de la cámara de frío de Benijos (La Orotava), que estima tendrá una capacidad de en torno a 2 millones de kilos y para la que el Cabildo Insular de Tenerife ha aportado 1,3 millón de euros. Confía en que esta instalación pronto esté a disposición de los productores y espera que su puesta en marcha actúe como incentivador del sector de la papa.
Asaga lamenta que no se haya informado, previo a las obras, sobre la nueva redistribución de las cámaras de frío de Benijos.
Según señalan desde la Corporación Insular, el proyecto de rehabilitación de las naves de Benijo, que visitaron, a principios de septiembre, el vicepresidente y consejero de Agricultura de esta institución, Lope Afonso y Valentín González, se encuentran al 50% de su ejecución y responden a una demanda histórica del sector.
La actuación que se está llevando a cabo en la actualidad consiste en la rehabilitación de las edificaciones, principalmente de la cubierta, manteniendo la funcionalidad y capacidad de almacenamiento de papas originales.
Afonso explicó que “esta es la primera fase del objetivo último que plantea el área del Sector Primario, que es la rehabilitación integral de las instalaciones, con la finalidad de contribuir a mejorar la competitividad de los agricultores del norte de la isla en el mercado, puesto que, en esta zona, el cultivo de la papa tiene un importante arraigo económico, muy ligado a las tradiciones y la cultura de la comarca”.
González, indicó que “pretendemos adecuar estas instalaciones para la recepción, procesado, almacenaje y comercialización de papas en Tenerife, y en especial, en la vertiente norte de la isla”.
Esta primera fase de los trabajos cuenta con un presupuesto de 641.642,62 euros, y una vez concluida, se iniciará el proyecto de reforma y redistribución de las cámaras frigoríficas que, con una partida económica de 1.385.000 euros, propiciará la generación de 8 estancias con instalaciones frigoríficas independientes y acceso común, con una capacidad de almacenamiento de 1.750.000 kilos.
En esta última fase, se incluye la reforma eléctrica para contadores independientes para las nuevas cámaras.
Respecto a la redistribución de las cámaras frigoríficas, Asaga Canarias lamenta que no se haya informado previamente a las organizaciones profesionales agrarias sobre las obras a realizar, ni haber visto los planos, ni los estudios que avalen la división en ocho estancias cuando inicialmente estaba previsto que se dividiera en cuatro.
CUANDO LOS PRECIOS SUBEN EN ORIGEN, SE SIEMBRA MÁS
Existe una relación directa entre las ganancias que percibe un productor y su capacidad de siembra en futuras campañas. Cuando los precios caen en origen porque la oferta de papa en los puntos de venta es abundante, es más probable que el agricultor decida disminuir la superficie de cultivo de cara al siguiente año.
En cambio, ante una cosecha escasa y unos ingresos favorables, se suele plantar más, lo que también puede generar una distorsión del mercado sobre todo cuando se hace de forma individual sin una planificación previa.
Esta premisa explica en parte la abundante cosecha de papa de este año teniendo en cuenta que en 2024 los agricultores recibieron entre 1,20 euros y hasta 1,41 euros el kilo, según la estadística de precios del Gobierno de Canarias.
En esta ocasión, se plantó un 30% menos debido a las importantes pérdidas de cosecha (en torno a un 60% de reducción) por la sequía de 2023. Este escenario de escasez puede repetirse en la campaña de 2026 dada la caída de precios de este año por debajo del euro, resultado del gran stock de papa cosechada y del efecto que ejercen las importaciones, sobre todo las procedentes de países como Egipto, con condiciones de cultivo totalmente diferentes por cuestiones fitosanitarias, ambientales y empresariales, al competir en precio con el producto local.
Los precios en origen por encima del euro en 2024 animaron a los productores a plantar más lo que explica, en parte, la abundante cosecha de este año.

LOS SUPERMERCADOS, “ALIADOS NECESARIOS” DEL SECTOR AGRARIO
Alonso Fernández, secretario general de la Asociación de Supermercados de Canarias (Asuican) manifiesta su preocupación por la percepción negativa y errónea sobre el papel que desempeñan las cadenas comercializadoras en la venta de producto local.
“Somos los clientes de los agricultores y, por tanto, actuamos como aliados del sector agrario no como enemigos. Muchas veces se nos acusa injustamente de favorecer la importación cuando no somos importadores, sino compradores de producto local e importado para satisfacer las necesidades alimentarias de los consumidores canarios”.
Actualmente, añade, “en la gran mayoría de nuestros supermercados asociados predomina claramente la papa canaria, con un mayor número de referencias y presentaciones, coexistiendo con la papa de importación en una proporción mucho menor”.
Conscientes de la mayor producción de papa local de este año, “los supermercados siempre apuestan por lo nuestro y esta apuesta ha ido en aumento en los últimos años. De hecho, nunca antes ha habido tanta presencia de producto local como ahora, pero es inevitable disponer de una oferta variada en los lineales, principalmente porque hay que atender las necesidades de cantidad y variedad que el consumidor demanda, y porque cada cadena establece sus propias decisiones comerciales, así como también lo es que el consumidor pueda elegir entre una u otra opción en función de sus necesidades y de su presupuesto”, declara Fernández.
“Nunca antes ha habido tanta presencia de producto local como ahora en los supermercados, pero es inevitable contar con una oferta variada”, Alonso Fernández, secretario general de Asuican.
Asuican reconoce que prefiere trabajar con productores agrupados, ya que cuentan con una mejor organización y producción que los individuales, salvo en el caso de grandes productores capaces de garantizar un suministro continuo de papa durante todo el año.
En cualquier caso, cuando se trata de pequeños agricultores no asociados, la entidad considera que debería ser la empresa pública Gestión del Medio Rural (GMR) la encargada de aglutinarlos, siempre que no estén integrados en otras estructuras como cooperativas o una OPFH.
Fernández cree que hay margen de mejora en las relaciones entre sector y supermercados para fortalecer la presencia de producto local en los lineales, pero considera necesario involucrar al resto de operadores que intervienen en la cadena de valor agroalimentaria.
¿Cómo? Mediante encuentros periódicos, como el que se rescató este año con la convocatoria de la Mesa Sectorial de la Papa, tras más de una década sin convocarse, donde participen productores, cooperativas, supermercados, importadores y consumidores para exponer la situación de cada parte, conocer el abastecimiento que los clientes necesitan, teniendo en cuenta que sus preferencias son cambiantes, las debilidades y fortalezas de los agricultores a la hora de atender a esas necesidades, el intercambio de propuestas y, en definitiva, aspirar a una cadena agroalimentaria eficiente que permita al productor vivir dignamente de su labor, valorando la producción local y fomentando que el consumidor reconozca tanto su calidad y origen como los mayores costes de producción derivados del reducido tamaño de las explotaciones en Canarias.

SE MANTIENE EL AUTOABASTECIMIENTO PESE A LA MENOR SUPERFICIE DE CULTIVO
Canarias continúa manteniendo en torno al 60% de la cuota de abastecimiento de papa gracias a las mejoras en el manejo del cultivo (mecanización) y a la incorporación de sistema de regadío, pese a la disminución que ha experimentado la superficie de cultivo entre 2013 y 2023.
En esta década se han recortado en torno a 2.000 hectáreas de las 5.287 existentes, lo que supone una caída de cerca del 40% de los terrenos cultivados. Quedan actualmente 3.555 hectáreas dedicadas a este producto.
El consejero de Agricultura del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero, señaló durante la celebración de la Mesa Sectorial de la Papa que “podemos aspirar a un autoconsumo mayor teniendo en cuenta los efectos colaterales de la globalización en los mercados, de ahí la necesidad de apoyar a nuestros productores para que no abandonen manteniendo el precio en origen por encima del euro para que al productor le salga rentable”.
“Podemos aspirar a un autoconsumo mayor teniendo en cuenta los efectos colaterales de la globalización en los mercados”, Narvay Quintero, consejero de Agricultura del Gobierno de Canarias.
La presidenta de Asaga Canarias, Ángela Delgado, felicitó a la Consejería por la convocatoria de esta mesa y subrayó que “debería tener una continuidad en el tiempo para poder pautar la forma de trabajar este cultivo, contribuir a la subsistencia del sector y garantizar la disponibilidad de un alimento indispensable en la dieta de los canarios”.


