Fuerteventura acoge el único Grado Superior en Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal de Canarias

Compartir

Se ofertan 20 plazas. Los estudiantes proceden de todas las islas y la presencia femenina es mayoritaria.

Este ciclo formativo impartido en el IES Gran Tarajal cuenta con gran demanda entre los jóvenes interesados en el sector. Ofrece múltiples salidas profesionales como encargado de explotación o ayudante de veterinaria.

Dedicarse de manera profesional a un sector como el ganadero donde entran en juego factores como la calidad de los productos y la productividad del ganado para que las explotaciones sean rentables y competitivas exige implementar medidas de bioseguridad y bienestar animal, programas de reproducción y cría o manejo de tecnología que requieren de una formación especializada. De lo contrario, difícilmente se puede prosperar en esta actividad sometida a un sinfín de regulaciones con un marcado acento sostenible que exigen estar acreditado para poder cumplirlas. A dar respuesta a esta necesidad se encarga el único Ciclo Formativo de Grado Superior en Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal de Canarias que se imparte en el IES Gran Tarajal (Tuineje) en Fuerteventura desde el año 2018 dado que esta isla registra la mayor cabaña caprina de todo el Archipiélago vinculada a una industria quesera de reconocido prestigio regional, nacional e internacional.

Fotografía de Roberto Casañas.

El ciclo de dos años de duración, aunque desconocido para la mayoría, cuenta con una gran demanda entre los jóvenes interesados en incorporarse al mundo ganadero y está formado por varios módulos que abarcan la organización y control de la reproducción y cría, la gestión de la producción animal, la gestión de la recría de caballos, la organización, supervisión de la doma y manejo de équidos, maquinaria e instalaciones ganaderas, saneamiento ganadero, asistencia a la atención veterinaria o bioseguridad que ahora está a la orden del día por los casos de gripe aviar y peste porcina detectados en la Península.

Alba Medina García, docente de este ciclo, valora el cambio de mentalidad de las nuevas generaciones que aspiran a incorporarse a esta profesión contando con una cualificación a medida de las exigencias del sector y de las demandas del mercado en cuanto a calidad y seguridad alimentaria. “Esto no sucedía en el pasado”, señala, “cuando las explotaciones pasaban de abuelos a padres y de padres a hijos sin contar con perfiles cualificados, lo cual implica un cambio significativo. Hoy la formación es fundamental y es la base para que el sector pueda seguir creciendo no solo en cantidad sino en calidad”.

Medina lamenta, no obstante, la escasa promoción que las instituciones públicas hacen de esta titulación que oferta 20 plazas a pesar de las múltiples salidas profesionales a las que se puede acceder una vez concluyen los estudios. Entre las opciones está la de encargado/a de explotación ganadera, responsable de producción en explotaciones o empresas ganaderas, responsable de inseminación artificial en explotaciones ganaderas o en centros de recogida de semen, encargado de máquinas y equipos ganaderos, asesor y supervisor para la planificación o ayudante de veterinaria, entre otras.
El alumnado procede de todas las islas y es mayoritariamente femenino. De hecho, la última promoción estaba compuesta solo por chicas. Predominan dos perfiles. Unos vienen por vinculación familiar. Aspiran a gestionar una explotación con un título debajo del brazo. Otros están interesados en acceder al grado de veterinaria, pero por diferentes motivos no han podido acceder a la Prueba de Acceso Universitario (PAU) y se decantan por este ciclo superior que les permite convalidar algunas asignaturas cuando se presenten al examen bien para ser egresados o bien para convertirse en asistentes de veterinarios y gestores a la hora de tomar decisiones en lo relativo a la salud del ganado, saber actuar en momentos de crisis o manejar documentación administrativa. Algunos de estos estudiantes cambian de idea y en lugar de ser veterinarios deciden optar por ponerse al frente de una granja porque descubren que les gusta más. En cualquier caso, “resulta gratificante ver que los chicos y las chicas están contentos con el ciclo”, subraya Medina.

Con la formación dual, los alumnos pueden compaginar el aprendizaje teórico con la práctica en explotaciones ganaderas de caprino, avícola, porcino, camélidos, centros hípicos e incluso Oasis Park. “Lo importante es que puedan aprender a manejar el ganado, aunque no todos los animales sean de producción”, matiza esta docente.

Los alumnos pueden compaginar la enseñanza teórica con la práctica en explotaciones ganaderas de caprino, avícola y porcino, entre otras.

Reclama de las administraciones más compromiso y apoyo con este tipo de enseñanzas “para que no decaiga la ilusión de quienes buscan una salida laboral en el sector ganadero. El riesgo generacional está presente porque no todos los jóvenes están dispuestos a plantearse un trabajo que exige sacrificio, pero también porque muchos queriendo hacerlo se encuentran con tantos obstáculos administrativos que acaban abandonando. Quiero pensar que estamos en un momento de tránsito y que, pese a las circunstancias, hay futuro”, sostiene Medina. Para ello hace falta cambiar la percepción de la ganadería vinculada a una profesión poco remunerada y de escasa proyección. Tendrán que ser las políticas agrarias las que se encarguen de promover oportunidades que despierten el interés.

Últimos artículos

Actualidad