Recomienda continuar e intensificar las medidas de contención en el tiempo para garantizar que la plaga no se extienda a otras zonas.
Medir el grado de efectividad de las acciones de control y erradicación que han emprendido, tanto el Gobierno de Canarias como el Cabildo de Tenerife, para contener el avance de la filoxera, inexistente hasta la fecha, es todavía prematuro en opinión del ingeniero agrónomo y enólogo, Julio Prieto, asesor de varias bodegas en el Archipiélago, además de docente en cursos de formación destinados al sector vitivinícola de las islas. Pero si, con la llegada de la próxima primavera, tras la eclosión de los llamados huevos de invierno de este diminuto pulgón (Daktulosphaira vitifoliae Fitch), “no se detectan nuevos focos, se podrían considerar efectivas las medidas adoptadas hasta el momento”.
Pese a esta consideración, Prieto recomienda “no bajar la guardia en ningún momento. Es necesario continuar e intensificar las medidas obligatorias de contención sobre esta temida plaga en el tiempo en los mismos términos que ahora, como mínimo en las siguientes tres campañas para evitar su propagación a otras comarcas vitivinícolas de Tenerife e incluso al resto de las islas donde también se deberían hacer prospecciones”.
Desde que el Gobierno de Canarias declaró, mediante una orden publicada en el BOC el pasado 20 de agosto, la existencia de la plaga de la filoxera de la vid, tras detectarse un brote en un parral y en terrenos próximos semiabandonados en Valle Guerra (La Laguna), perteneciente a la comarca vitivinícola de Tacoronte-Acentejo, el goteo de acciones ha sido continuo para blindar todos los frentes.
Se ha restringido el movimiento de uva fresca y material vegetal, sujetos a la disponibilidad de un informe emitido por el personal técnico competente de las agencias de extensión agraria, además de obligar a la desinfección del equipamiento y utensilios durante la vendimia.

Prieto propone obligar al arranque de todo viñedo abandonado y realizar tratamientos preventivos postvendimia para evitar la dispersión del patógeno.
El Estado, a solicitud del Ejecutivo canario, ha prohibido la importación de uva de vinificación, se han organizado, en colaboración con los ayuntamientos de Tenerife, charlas informativas dirigidas a los agricultores y a la ciudadanía en general para identificar los síntomas, saber cómo actuar y resolver las dudas relativas a la aplicación de esta normativa y se ha creado un comité técnico-científico.
Las situaciones excepcionales para permitir el movimiento de uva dentro o fuera de los límites de una Denominación de Origen Protegida (DOP) está condicionada a la existencia o no de focos declarados. En el caso específico de la uva originaria de Tenerife, es donde único está estrictamente prohibido su traslado hacia cualquier otra isla.
Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad colaboran con el Gobierno de Canarias en las labores de control por carretera para asegurar el cumplimiento de la normativa, mientras más de 50 agentes en campo (20 de ellos contratados en exclusiva para este evento), en su mayoría ingenieros agrónomos, se encargan de prospectar las parcelas en busca de nuevos focos.
Hasta principios de octubre, se habían realizado 5.000 prospecciones con un resultado de 79 localizaciones positivas, “en la mayoría de los casos en una única planta”, una de ellas en La Orotava.
La filoxera tiene la peculiaridad de alimentarse de la parte aérea del viñedo, donde forma una especie de agallas rosáceas visibles en el envés de las hojas, así como del sistema radicular donde crece la ninfa en su estado juvenil. Una vez comienza esta fase de infestación, la planta inicia un proceso de debilitamiento con pérdida de vigor hasta terminar provocándole la muerte en tres o cuatro años aproximadamente.
“Las consecuencias son muy graves”, subraya Prieto. Hay que tener en cuenta que la viña canaria se sustenta en plantaciones a pie franco, sin portainjertos, es decir, es prefiloxérica y, por tanto, anterior a la plaga que arrasó con el viñedo de Europa en el siglo XIX.
Este estatus, del que hasta ahora se había beneficiado el Archipiélago por su condición de territorio alejado con respecto al resto del continente, le ha concedido históricamente una diferenciación singular que se transfiere a sus vinos que se venden en su totalidad, “una característica de la que no puede presumir prácticamente ninguna región productora del mundo”, subraya.
Este patrimonio vitivinícola es el que corre peligro de perderse dado que esta actividad económica se sustenta sobre una población envejecida sin relevo generacional. “Es bastante improbable pensar en la recuperación del viñedo sobre pie americano si depende de los agricultores mayores porque conlleva tiempo y un sobrecoste difícil de asumir”, manifiesta Prieto.
De hecho, un informe inicial que presentó la DOP Islas Canarias estimaba en torno a 90 millones de euros el coste total del cambio para alertar de las graves consecuencias a las que se enfrentaba el sector del vino de llegar a este punto.
Dentro de la batería de medidas establecidas por las administraciones canarias, tanto la regional como la insular, Prieto considera prioritario incluir “el arranque obligatorio de todo viñedo abandonado” para evitar la dispersión del patógeno dado que prácticamente la mayoría de las plantas afectadas se han localizado en este tipo de parcelas.
En las fincas profesionales, al estar tratadas con productos fitosanitarios para controlar otros patógenos como el mosquito verde o algún tipo de polilla, “estos tratamientos pueden haber contribuido a impedir o aminorar la entrada de este destructivo pulgón”, sostiene.
Sobre el hecho de haberse detectado filoxera únicamente en el envés de las hojas, este experto alerta de que “puede que en algún punto se esté produciendo una afección radicular que no se haya detectado todavía, por eso es importante rastrear todas las zonas afectadas y arrancar todos los viñedos abandonados ya que puede ocurrir que, aunque no haya sintomatología aérea, los sistemas radiculares presenten daños”.
Este ingeniero agrónomo pone el énfasis en prestar especial atención a todo aquel viñedo con signos visibles de pérdida de vigor porque “ahí podríamos tener la sospecha de que está infectado”.
Otra recomendación es acudir a expertos internacionales en filoxera. Recuerda que, en la Península, al estar el viñedo injertado sobre pie franco americano, los viticultores y los técnicos se han olvidado de la presencia de esta plaga.
“Desconozco si con las tecnologías actuales podríamos llegar a frenar su avance. Lo más importante sería hacer un cortafuegos de erradicación total, que es muy difícil, pero no imposible”. En este punto, apunta a trabajar sobre el viñedo enfermo y realizar tratamientos obligatorios preventivos postvendimia hasta tener la certeza de que todos los focos están controlados.
El clima de Canarias ofrece condiciones propicias para la reproducción de cualquier plaga porque sus ciclos biológicos se acortan al no existir variaciones significativas entre las estaciones. Además, las altas temperaturas que se vienen registrando en los últimos años, tanto en el suelo como en la atmósfera, contribuyen al rápido avance de este insecto.
En el caso de los suelos, que siempre se había escuchado decir que, al ser volcánicos no gustaban a la filoxera, Prieto aclara que, dentro de esta clasificación, los hay arenosos y arcillosos, y en estos últimos este organismo nocivo encuentra su apogeo para desarrollarse con facilidad.
RECOPILAR MATERIAL GENÉTICO PARA CREAR COLECCIONES
Conservar la elevada variabilidad genética del viñedo canario, único en el mundo, no solo en las diferentes variedades existentes sino intra varietal, mediante colecciones, es una tarea sobre la que se debería trabajar con premura, entiende Prieto.
“Disponer de ellas nos permitiría garantizar la continuidad, frente a futuros sucesos y en el supuesto de que el día de mañana tengamos que replantar, contar con material vegetal perdurable o susceptible de ser cultivado”.
Estas colecciones, que deben estar conservadas en invernaderos sellados para impedir la entrada de insectos, podrían estar disponibles, por lo menos en la parte que corresponde a la copia del material vegetal en un plazo de dos años aproximadamente.
“Disponer de colecciones de viñedo canario nos permitiría garantizar la continuidad del sector si tenemos que replantar en el futuro”, manifiesta.
CAMPAÑAS DE DIVULGACIÓN
No es una novedad que los puertos y aeropuertos de Canarias, dependientes del Estado, funcionan como coladeros para la entrada de plagas y enfermedades de origen vegetal porque los controles son insuficientes, pese a la existencia de la Orden de 12 de marzo de 1987.
Se sabe desde hace tiempo y el sector agrario ha demandado con insistencia soluciones correctoras que, hasta el momento, continúan sin aplicarse.
“El Archipiélago debería estar blindado al igual que lo está Australia o Nueva Zelanda donde se aplican duras sanciones para desincentivar a los infractores. Quienes intenten entrar a estos países portando cualquier material vegetal prohibido, saben lo que les espera”, sostiene Prieto.
Aboga por realizar campañas informativas dirigidas a toda la población, no solo en todas las zonas aeroportuarias, sino también a la hora de emitir un billete, donde se especifique claramente lo que está o no permitido y las sanciones que se le pueden aplicar en caso de incumplimiento.
También es crucial que los agricultores asuman su responsabilidad de comunicar a las autoridades cualquier foco que detecten de esta plaga porque, de su buen hacer, se beneficiará todo el sector ahora y en el futuro.


