El sector lleva cinco años utilizando un hilo de algodón de gran resistencia en el entutorado adelantándose a la prohibición actual de las plantas de compostaje de admitir restos vegetales que contengan este tipo de plástico.
El sector de tomate de exportación de Gran Canaria, representado por las cinco únicas empresas de Canarias que sostienen el cultivo en el municipio de La Aldea de San Nicolás, sustituyó la rafia, un material sintético a base de polipropileno empleado en el entutorado del cultivo, por un hilo de algodón resistente y biodegradable hace ahora cinco años. Este cambio supuso adelantarse a la medida que entró en vigor, el 1 de septiembre de este año en España, y que prohíbe a las plantas de tratamientos de residuos admitir restos vegetales que contengan este tipo de plástico.

Gustavo Rodríguez, portavoz de la Federación Provincial de Asociaciones de Exportadores Hortofrutícolas de Las Palmas (Fedex), explica que «la rafia no solo es muy difícil de reciclar, sino que hacerlo conlleva un elevado coste económico, además el proceso de compostaje se alarga y al quedar trazas químicas no se puede certificar como compost ecológico». Como las administraciones ya habían establecido varios plazos para que el sector hortofrutícola buscara alternativas no contaminantes eficaces «los productores optaron por no esperar a última hora e incorporar el hilo de algodón a su proceso productivo para poder cumplir con los requisitos ambientales exigidos por Europa».
El hilo de algodón empleado actualmente no es exactamente el mismo que comenzaron a utilizar en un primer momento. Hubo que hacer algunas modificaciones porque los productores se quejaban de su baja resistencia al romperse con facilidad. Posteriormente, tras hablar con el fabricante, se modificó su composición para reforzarlo y conseguir que se adaptara a las necesidades de los agricultores. «El de uso actual es más resistente y económicamente asequible para no encarecer los costes de producción», sostiene Rodríguez.
“Los productores optaron por no esperar a última hora e incorporar el hilo de algodón a su proceso productivo para cumplir con los requisitos ambientales exigidos” Gustavo Rodríguez, portavoz de Fedex
LA IGP, EL SELLO QUE ANCLARÁ EL FUTURO DEL SECTOR
Los productores de tomate de exportación esperan como agua de mayo la obtención de la Indicación Geográfica Protegida (IGP), cuya tramitación está actualmente en curso después de que se retomara en el año 2015 y con la que esperan anclar el futuro del sector para evitar que las regiones competidoras puedan utilizar el término «tomate canario» como reclamo comercial dada la gran demanda histórica de este fruto. Este distintivo europeo garantiza que la calidad y reputación del producto se debe al medio geográfico donde se produce, incluyendo factores naturales y humanos atribuibles al origen, por lo que se establece como marca diferenciadora respecto al resto de producciones.
Tras la petición que recibió el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA) de Fedex, respaldada por el Cabildo de Gran Canaria, a la que se ha sumado la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias y productores de Fuerteventura, la solicitud se encuentra ahora en manos del Ministerio de Agricultura. En esta primera fase nacional se establece un periodo de información pública y, una vez transcurrido este tiempo, se le otorga protección al nombre de la indicación mientras dure el proceso en las instituciones comunitarias.
Rodríguez explica que el Ministerio de Agricultura ha solicitado definir mejor las condiciones físico químicas del tomate. Para ello, el sector está ultimando con expertos de la Universidad de La Laguna y del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA) los parámetros externos e internos que deberán concretarse en el pliego de condiciones y los controles de calidad para la obtención de la IGP como la apariencia del fruto en cuanto a luminosidad, los grados brix, el contenido en licopeno o su composición en minerales y vitaminas, entre otros aspectos, acordes a las especificidades edafoclimáticas de Canarias.
En segundo estadio, la tramitación a nivel europeo comprende la solicitud de la Inscripción en el Registro de la Unión Europea, realizada por el Estado Miembro, en este caso España. A partir de entonces, la Comisión Europea dispone de un plazo de seis meses para examinar la solicitud, comprobar la documentación presentada y requerir información adicional si fuera necesario.
Finalmente, si se cumplen las condiciones establecidas por la legislación europea se publicará en el Diario Oficial de la UE y, tras un periodo de información pública, se procederá a su inscripción en el Registro Europeo de Indicaciones Geográficas. Las producciones de ‘Tomate Canario’ (Lycopersicum esculentum Mill.) que quedarían amparadas por este sello serían las variedades Redondo Liso, Oblongo o alargado y Tomate Cereza.
SE MANTIENE LA SUPERFICIE DE CULTIVO PARA LA PRÓXIMA CAMPAÑA
Las aproximadamente 400 hectáreas de cultivo que se han destinado al tomate y pepino de exportación en la campaña 2024-2025 se mantendrán en la de 2025-2026, según afirma el portavoz de Fedex. La diferencia es que esta siembra se ha retrasado con respecto a la anterior debido a las altas temperaturas registradas a principios del mes de septiembre. En cualquier caso, el sector espera estar en el mercado con la nueva producción a partir del mes de octubre sin coincidir, por lo menos al inicio de la temporada invernal, con las producciones de otras regiones europeas competidoras como Holanda, Bélgica y Francia.
Cabe destacar el papel protagonista que adquirió el tomate canario en la feria Fruit Attraction 2025 donde se convirtió en el producto estrella de esta edición coincidiendo con su 140 aniversario, pionero en el sur de Europa y referente de la agricultura española.


