La ganadora a la Mejor Presentación en el Concurso Regional de Mieles de Canarias 2025 bajo la marca ‘La Maestra’ recomienda probar la amplia gama de monoflorales y multiflores de las islas hasta encontrar la que se adapta al gusto de cada consumidor.
“La gente que asegura que no le gusta la miel es porque ha probado pocas mieles” es la conclusión a la que llega la apicultora, Mónica Ojeda García, defensora de la diferenciación que otorga la flora endémica, los microclimas, la variabilidad de altitud y el manejo artesanal a las producciones canarias. Emprendedora junto a su pareja en el proyecto ‘Ganado que vuela’ (El Hierro) explica que, con la enorme diversidad de monoflorales (13) y multiflorales que se producen en el Archipiélago, “tan diversas como nuestro territorio, seguro que cada consumidor puede encontrar alguna que encaje con sus gustos y preferencias”. Con este mensaje anima al consumo de este singular producto, aunque reconoce que “falta comunicar mejor esta singularidad”, tarea que el sector, las instituciones y los operadores comerciales, “debemos esforzarnos por llevar a cabo de manera conjunta”.

La empresa apícola ‘Ganado que vuela’ nació en 2023, aunque su vinculación con las abejas llegó unos años antes, en 2021. Se iniciaron con unas pocas colmenas pensando más en un hobby que en una actividad profesional hasta que probaron el resultado del trabajo que sus “chicas”, como Ojeda denomina a sus abejas, le proporcionaron en la zona de Sabinosa: una miel cruda, sin intervención humana “para no estropear el trabajo de estos polinizadores” y sin ningún tipo de tratamiento. “El sabor tenía algo que no sabíamos explicar y no la podíamos comparar con nada, pero necesitábamos comunicar lo que habíamos obtenido”, subraya Ojeda. Familiares y amigos corroboraron su buena impresión y con este respaldo comenzaron a comercializarla bajo la etiqueta ‘La Maestra’. Afianzado su camino, en 2025 consiguieron alzarse con la distinción a la mejor presentación en el XXIX Certamen Regional de Mieles que organiza la Casa de la Miel de Tenerife.
Certificada en ecológico desde 2024, esta apicultora reconoce que hay dos condicionantes que limitan la producción bajo este sistema: uno es el territorio, el otro es el origen de la cera. Respecto al primero, los colmenares deben ubicarse en zonas con ausencia de cultivos tratados con productos de síntesis. Al encontrarse en El Hierro, todas sus colmenas están situadas en un entorno natural repartidas por diferentes ubicaciones de la isla evitando grandes concentraciones lo que “nos obliga a estar moviéndonos constantemente en busca de lugares donde las abejas tengan suficientes recursos para sobrevivir y nosotros para cosechar parte de lo que recolectan”.
Respecto al segundo, la normativa obliga a disponer de cera producida por las propias abejas o, en su lugar, a comprarla, bajo certificación ecológica, lo que resulta complejo en Canarias y caro en la Península. Este requisito les obligó hace un tiempo a reducir la recolección de miel para que las abejas tuvieran suficiente alimento (necesitan aproximadamente seis kilos de miel para fabricar un kilo de cera) y se dedicaran en exclusivo a fabricar esta sustancia natural grasa que emplean como estructura para la construcción de panales donde llevan a cabo toda su actividad vital (depósito de huevos de la reina, crías y almacén de alimentos para miel y polen).
El número de colmenas de ‘Ganado que vuela’ varía en función de la época del año entre 50 y 80 unidades. Es una explotación de tamaño medio. En invierno las reducen para ayudar a la supervivencia de las abejas. En primavera, multiplican. De esa cantidad solo cosechan la mitad aproximadamente. La otra mitad la destinan a la cría para poder seguir manteniendo el ganado. Este año, dada la buena temporada de lluvias, la previsión es “obtener una buena cosecha” salvo que se presenten varios episodios seguidos de calima acompañados de altas temperaturas que acaben afectando a la floración, lo que provocaría una menor disponibilidad de polen para las abejas.
Comercializan las mieles en El Hierro a través de alguna bodega, quesería, frutería ecológica o venta directa. De momento, carecen de tienda física, aunque esperan que se materialice en un futuro cercano. En mente ya piensan en distribuirla en Tenerife, probablemente para esta temporada. Venden la práctica totalidad de todo lo que producen guardando siempre una pequeña cantidad para catas, talleres y degustaciones.
“Falta comunicar mejor a la sociedad la diversidad y singularidad de nuestras mieles”, Mónica Ojeda.
Premio a la mejor presentación
Con el objetivo de que la miel ‘La Maestra’ tuviera el máximo protagonismo, Ojeda y su pareja se decantaron por un tarro tipo gourmet de tapa plateada con una etiqueta en papel orgánico colocada en la parte inferior para permitir que tanto el color como el proceso de cristalización se puedan ver con claridad “aportando una imagen limpia y desnuda como es nuestra miel”. La marca se ha sobreimpreso bajo relieve con toques brillantes y se ha empleado el color azul y verde en alusión al paisaje de la isla (mar y campo) y al concepto ecológico.
Ojeda tiene claro que la apicultura es un compromiso a tres bandas entre el apicultor, las abejas y el territorio que debe estar en equilibrio para que funcione. “Si somos capaces de transmitir la importancia de esta relación de cara al consumidor, de comunicar la idiosincrasia de las mieles canarias y de explicar que cuestan un poco más porque proceden de producciones pequeñas obtenidas de manera artesanal, creo que este producto se empezará a valorar como merece”.


