
ASOCAN apuesta por una estrategia eficaz de control biológico con ayuda de este depredador tras tres años de ensayos en el ICIA con resultados positivos. Su uso en zonas productoras de la Península demuestra una menor afección de la plaga.
El cultivo de flor cortada (rosas, gerberas, crisantemos, entre otras) en Canarias ha estado durante años al borde del precipicio. La eliminación de los principales productos fitosanitarios para combatir plagas y enfermedades sumada a la ultraregulación implantada por la UE para llevar a cabo un mayor control medioambiental sobre la producción ha empujado a muchos productores a plantearse el abandono de la actividad. Tras analizar la situación, ASOCAN, la asociación que aglutina y defiende los intereses de este sector, se ha enfocado desde 2021 hacia la búsqueda de una estrategia de control biológico sobre el trips o Frankiniela occidentalis, uno de los agentes nocivos con mayor impacto en floricultura, basada en el uso de depredadores naturales hasta dar con uno clave. Su nombre es Transeius montdorensis, un ácaro depredador del que se espera buenos resultados como ya ha demostrado su uso en zonas productoras de la Península.
Antonio López, gerente de ASOCAN, aclara que “no se trata de una solución exclusiva contra el trips, sino de otra herramienta más que complementará a las ya empleadas para el control de esta plaga en los cultivos de flor cortada” en las que incluye un buen manejo del cultivo o las trampas de captura, así como otros depredadores que ya se estaban usando en las islas para el mismo fin.

López valora que las administraciones locales, tanto la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias como el Cabildo de Tenerife “hayan entendido el problema y hayan colaborado en la realización de los ensayos durante tres años para comprobar la efectividad del montdorensis”. Y añade: “los resultados son positivos y han devuelto la ilusión a los agricultores que ven a su alcance una alternativa para evitar los daños que genera este insecto en las plantas”.
El trip no solo succiona el contenido celular de pétalos y hojas, provocando plateado y deformaciones, sino que también es uno de los principales vectores de virus. “Para un control eficaz, no solo debemos centrarnos en un único estadio del individuo, sino que necesitamos un equipo de choque que ataque los diferentes estadios de este insecto y en diferentes periodos del año”.
“El control biológico es una necesidad operativa para asegurar la calidad comercial y la viabilidad económica de las explotaciones”, Antonio López, gerente de ASOCAN.
Implantar el uso de una estrategia biológica en un sector convencional como el de flores y plantas no ha sido ni está resultando fácil. Ha supuesto un “cambio de mentalidad” teniendo en cuenta que años atrás el proceder del agricultor era aplicar productos fitosanitarios cuando detectaba una plaga. Se actuaba en el momento, es decir, aplicando el principio de acción-reacción. Esta metodología ha cambiado. Ahora se trata de actuar continuamente, sobre todo de manera preventiva, generar una fauna que permita a la planta defenderse de los ataques de patógenos, establecer poblaciones de depredadores naturales mediante sueltas semanales y facilitar su hospedaje con las conocidas como plantas reservorios, además de disponer de unas instalaciones adecuadas que permitan controlar su entrada y monitorear su presencia. Una tarea de observación en la que se debe aplicar el agricultor.

Depredadores empleados hasta ahora para el control de los trips en flor cortada:
- Amblyseius swirskii: Es el más utilizado. Tiene una gran capacidad de establecimiento y puede alimentarse de polen si no hay plaga, lo que permite sueltas preventivas. Funciona muy bien con temperaturas altas.
- Neoseiulus cucumeris: Una alternativa económica al swirskii. Es muy eficaz en condiciones de temperaturas más moderadas, aunque es menos voraz.
- Orius laevigatus: Es el depredador estrella. Es extremadamente voraz y tiene la capacidad de entrar dentro del botón floral y los pétalos donde el trips se esconde.
- Amblydromalus limonicus: A diferencia de otros, Limonica puede devorar larvas de trips más grandes (estadio L2) acelerando el control de focos.
Pese a la variedad, muchos de estos depredadores “perdían bastante eficacia”, con la bajada de temperaturas durante el periodo invernal, razón por la que ASOCAN solicitó la incorporación del Transeius montdorensis que destaca por su actividad cuando los termómetros bajan y los días son cortos, ideal para producciones de invierno en flor cortada.
Los ensayos que se llevaron a cabo en el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA) demostraron la eficacia de este ácaro de la familia de los fitoseidos contra el trip en rosas, sin embargo, su uso conllevaba un nuevo problema: al no existir en la fauna canaria, era necesario importarlo, lo que implicaba otro ensayo para demostrar que no constituía una especie exótica invasora en las islas. La prueba se llevó a cabo entre 2024 y 2025 con un resultado positivo donde se demostró que no es un invasor y se puede importar.
López asegura que “la transición hacia el control biológico en flor cortada no es solo una mejora ambiental, es una necesidad operativa para asegurar la calidad comercial y la viabilidad económica de las explotaciones en la actualidad. Aunque la inversión inicial en fauna auxiliar es mayor que una aplicación química, el ahorro en mano de obra de pulverización y la mejora en la sanidad vegetal a largo plazo garantizan la rentabilidad”.


