Tras cuatro meses en el cargo, el presidente de Asprocan, José Carlos Rendón, cree que el camino del Plátano de Canarias para ser más competitivo y dar el salto a nuevos mercados debe centrarse en lograr una mayor oferta de producto y en planificar las ventas para evitar precios de derribo. La prioridad pasa por que las islas mantengan su estatus diferenciador en las ayudas del POSEI.
Si le pido que haga un análisis DAFO del sector platanero, ¿qué Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades observa?
Nuestra debilidad más importante es la competencia de la banana por sus bajos costos de producción y las condiciones de cultivo menos exigentes, lo que nos deja en una posición de debilidad como sector. En cuanto a las fortalezas, cabe mencionar la calidad de nuestra fruta y la marca Plátano de Canarias, que es valorada por los consumidores peninsulares, nuestro principal mercado. El sector ha invertido mucho dinero y tiempo en conseguir este reconocimiento, pero ha valido la pena porque es una marca única con mucha fuerza dentro del sector primario español. No existe nada igual.
Una oportunidad que hay que saber aprovechar y no dejarla pasar es el gran mercado peninsular que consume 700 millones de kilos de esta fruta. De ese volumen, el Plátano de Canarias representa unos 400 millones de kilos, es decir, tenemos posibilidad de producir más cantidad de plátanos de buena calidad, un producto valorado que este primer semestre del año ha logrado precios rentables en origen.
Creciendo de forma paulatina podemos generar más trabajo y riqueza en las islas y abrir mercado en otros países europeos cuyos turistas consumen Plátano de Canarias cuando nos visitan. Respecto a la amenaza, diría que es no poder cubrir actualmente esos 700 millones de kilos de demanda del mercado peninsular.

“Nuestro esfuerzo debe centrarse en salirnos del borrador de los presupuestos de la futura PAC porque si dependemos del Estado, nos dejarán las migajas”.
Con el escenario descrito, ¿qué líneas de trabajo pretende implantar en este primer año de presidencia al frente de Asprocan?
Lo más urgente es centrar todo nuestro esfuerzo en salirnos del borrador de los presupuestos de la Comisión Europea para el próximo periodo de la PAC, ya que no es aceptable para el sector platanero, ni para el sector primario ni como región ultraperiférica, que los fondos pasen a depender del Gobierno de España dada nuestra elevada dependencia de las ayudas europeas.
Esta propuesta supone un peligro teniendo en cuenta que llevamos tres años con los presupuestos prorrogados. Si estas compensaciones se dejan en manos del Estado sería el que dictamine cómo, entre qué comunidades y los criterios de reparto, atendiendo más al color político de turno y, a Canarias, al ser una región pequeña y alejada, nos dejarían las migajas.
Otra tarea es seguir potenciando la marca Plátano de Canarias e ir creciendo poco a poco porque el mercado así lo demanda. Un sector que no crece, desaparece. Si el Plátano de Canarias no crece, nos comerá el terreno la banana con una mayor estabilidad en la oferta que interesa a las cadenas de distribución.
Tenemos que potenciar nuestro producto sin recurrir a la pica, sin poner límites a las producciones porque realmente somos deficitarios en la oferta. Si queremos abrir nuevos mercados y lograr mejores precios, tendremos que disponer de una oferta continuada y no en momentos puntuales como ahora.
Otra prioridad es seguir trabajando de la mano de la Consejería de Agricultura para consolidar e incrementar la ayuda compensatoria que se está negociando y poder cubrir las subidas de costes de las dos últimas décadas.
¿Qué impedimentos existen a la apertura de otros mercados fuera del peninsular?
Países como Alemania, Francia y Bélgica son una opción. Muchos de sus turistas visitan Canarias y consumen nuestro plátano. Cuando se realizan promociones en esos destinos por parte de alguna OPP se vende bien y demandan más fruta, el problema es no disponer de una oferta adecuada en volumen, continuada y estable en el mercado para mantener los envíos en el tiempo y, cuando tienes un competidor como la banana con producto todo el año, la distribución, que hace las compras con dos o tres meses de anticipación, opta por las producciones extracomunitarias.
A nuestro sector le falta planificar las ventas, realizar acciones de promociones cuando disponemos de mucha fruta y ponernos de acuerdo con las cadenas de supermercado para aumentar algo los precios cuando no hay plátano, ralentizando así la demanda y reactivándola en momentos de máxima producción.
El consumidor peninsular está dispuesto a pagar más del doble por nuestra fruta como ha ocurrido en los primeros meses de este año y, por tanto, la distribución sabe que el plátano es un producto obligado en los lineales.
“A nuestro sector le falta planificar las ventas y realizar acciones de promoción cuando disponemos de mucha fruta”.
Hay cadenas de supermercados dispuestas a colocar Plátano de Canarias en países donde están implantadas. Por tanto, hay mercado. La planificación de las ventas a cuatro o cinco meses vista, como dije antes, es una tarea pendiente del sector para evitar prácticas como la pica, subrayando que no se puede controlar la producción afectada por la climatología.
Es cierto que cada vez hay más agricultores y OPP que marcan la fruta para saber de antemano cuánto se va a cortar para planificar las ventas, pero no todos lo hacen. En nuestra organización como sector contamos con seis OPP con sistemas de comercialización parecidos, pero no idénticos y esas diferencias complica a veces ponerse de acuerdo entre ellas.
Con la aprobación de la PNL, ¿en qué aspectos va a beneficiar al sector y en cuáles cree le puede perjudicar?
Hay tres aspectos importantes de la PNL. El primero es que se limitan los incrementos de las cantidades de referencia para cada productor tomando como referencia el año 2023 en el que, por una climatología calurosa, tuvimos un exceso de producción y pasamos de 430 millones a 470 millones de kilos.
Antes apunté que nuestro mercado es deficitario, entonces ¿por qué se nos marca como norma que no se pueda incrementar la producción cuando sabemos que hay muchas fincas en abandono que pierden el histórico, el cultivo cada vez está más expuesto a plagas porque contamos con menos productos fitosanitarios autorizados y, por tanto, disponemos de menos fruta en el mercado?
Aceptamos que la Consejería tiene la potestad de aprobar esta PNL y lo ha hecho. El tiempo dirá si hay que revertir la decisión o no. Espero que sea tan ágil para revertirla como lo ha sido para sacarla adelante porque, si no se revierte a tiempo, cada vez perderemos más cuota de mercado por la banana que ya en el mes de julio nos comió el mercado mientras el Plátano de Canarias solo ocupó un 35% de las ventas.
Otra medida es aumentar las revisiones del histórico de dos a tres años, lo que significa que la apetencia de un agricultor por arrendar o comprar una finca abandonada será cada vez menor porque se tardará más tiempo en recuperar el histórico y mermará los kilos con derecho a ayuda. Esta consideración puede provocar el efecto contrario al que se buscaba: seguir abandonando el cultivo y perjudicando al agricultor tradicional.
Otro aspecto es limitar las producciones a 68.000 kilos por hectárea. La PNL se vende por la calidad de la fruta y esa calidad se obtiene de fincas muy bien cultivadas, regadas y abonadas. Estas explotaciones suelen ser las más productivas, pero con esta limitación, aunque son pocos los agricultores que superen esas producciones, ¿cuál será el incentivo de hacer un buen trabajo con el cultivo?
Creo que hay que incentivar a los agricultores que lo hacen bien y quieren que el sector se mantenga. Para eso no hacía falta mover nada porque el sistema funcionaba. Ahora el sector está dividido. Habrá que ver con el tiempo los beneficios que le reportará al sector.
“Espero que la Consejería sea ágil en revertir la PNL si en el futuro se demuestra que no funciona porque cada vez perdemos más cuota de mercado”.
Los productores suelen culpar a Asprocan de los bajos precios en origen, cuando la realidad es que no comercializa fruta, ¿no cree que falla la comunicación dentro del sector?
Es verdad que nos echan la culpa cuando quien sube o baja los precios es el mercado y las OPP. ¿Se trata de un fallo de comunicación por parte de Asprocan? Diría más bien que se trata de un fallo de comunicación de las OPP hacia los agricultores.
Cuando se constituyó la Comisión de Comercialización de Asprocan, ahora Comisión de Mercado, se hizo con el objetivo de ayudar a los productores a vender, pero quienes venden son las OPP y deberían ser ellas las encargadas de aclararlo porque hasta ahora se han quitado esa responsabilidad.
Asprocan, que aglutina a las seis OPP, se enfoca hacia objetivos de carácter más político entre los que se incluye grandes logros como la marca Plátano de Canarias, pero también organizar promociones y ferias fuera de la Península si así se lo piden las OPP, entre otras acciones.
¿Se recuperará la rentabilidad que obtuvo el sector durante el primer semestre de este año hasta la llegada del periodo estival a partir de otoño?
La previsión apunta a un aumento de la producción entre los meses de diciembre y enero. Por tanto, hay que empezar a cerrar ya promociones con cadenas de supermercados porque cuando llegue el momento se podría producir de nuevo una bajada estrepitosa de los precios instigando a la pica si no hacemos nada.
Pero si empezamos a negociar promociones a precios razonables para esas fechas, las cadenas de supermercado no cerrarán compras de bananas, lo harán con el Plátano de Canarias. Esta misma práctica debe ser ágil cuando veamos que la producción comienza a bajar.
“El consumidor peninsular está dispuesto a pagar más del doble por nuestra fruta y las cadenas saben que el plátano es un producto obligado en los lineales”.
¿A qué cree que se deben esas luchas internas en el sector que impiden unificar criterios para comercializar de forma conjunta y ser más competitivos?
Creo que la diversidad de criterios es importante y no veo la necesidad de unificarlos o centralizarlos en una única línea comercializadora. Las seis OPP funcionan muy bien, pero eso no significa que seamos ágiles a la hora de ponernos de acuerdo para en un momento determinado bajar los precios o exigir subirlos.
Las cadenas buscan estabilidad en el producto, no quieren esas subidas y esas bajadas altísimas. Esas oscilaciones bruscas no les interesan y a nosotros tampoco.
¿Con qué armas cuenta Agricultura para defender el mantenimiento y la diferenciación de estos fondos con respecto al resto de las ayudas nacionales?
Tenemos que demostrarle a Europa que Canarias es una frontera estratégica con África que tiene y debe cuidar al igual que el resto de las RUP de Francia y Portugal. Esto implica preservar una calidad de vida adecuada para tenerlas habitadas.
Para lograr este objetivo es mejor convencerlos de que necesitamos estar bajo el paraguas de la Comisión Europea y no bajo el paraguas del Estado y tener garantías de que los recursos destinados hacia estos territorios son los necesarios para evitar una despoblación.
Además, la ficha presupuestaria destinada al Posei es tan pequeña dentro de todo el marco financiero de la PAC y de toda Europa, que su desembolso no les repercute tanto en comparación con el beneficio que les reporta al estar controlados por la Unión Europea.
Asprocan está desarrollando una App para el control de las diferentes fases del cultivo y la climatología, ¿cuándo cree que estará disponible?
La App está pensada para informar a la parte comercializadora. Desconozco cuándo estará lista. Es un proyecto que le cuesta dinero a Asprocan, que se inició antes de yo llegar a la presidencia y queda trabajo por hacer.
Como dije antes, más del 80% de la fruta de las OPP está marcada para prever la producción en los meses de otoño e invierno, pero la idea es que todas lo hagan. De momento se están haciendo pruebas de marcado de fruta en diferentes zonas de Canarias. No son datos reales al 100% y con el tiempo habría que realizar modificaciones en esta App para incluir posibles variables.
Se podría incluso incentivar económicamente a aquellos agricultores que marcan su fruta como muestra de apoyo a su esfuerzo por programar las ventas y obtener un mejor rendimiento.
Honradamente no termino de ver este proyecto porque si los resultados no son los esperados, el sector volverá a echar la culpa a Asprocan de no saber optimizar la comercialización cuando esta función no le corresponde.


